martes, 9 de diciembre de 2014

Pecio

Navantia comienza la construcción en Fene de un buque para la Armada
Delegados sindicales bloquean la entrada de directivos al astillero

La antigua Astano ha cortado hoy la primera chapa de acero para el bloque que da forma a la quilla del BAM, el Buque de Acción Marítima contratado por Defensa para la Marina. Hacía décadas que el astillero de Perlío -hoy Navantia Fene- no tenía entre manos la primera pieza del casco de un barco aunque el corte, que equivale a la primera piedra en cualquier obra, es más simbólico que real. El buque se construirá a medias con Ferrol y es una nave mediana que se anunció el 7 de mayo, en la antesala de las elecciones europeas, y se aprobó en el Consejo de Ministros del 1 de agosto.

Aunque se consideróa el 28 de noviembre como la primera fecha de corte, la maniobra quedó aplazada sin fecha hasta que Navantia anunció a primera hora de este viernes, por sorpresa, que ya había iniciado su construcción. Concretamente, es una lámina de acero de 67 toneladas que se ensambla en el bloque 3011. Fue un corte simultáneo en los astilleros de la ría de Ferrol y en la bahía de Cádiz, donde se fabricará una segunda unidad idéntica “con la misma metodología y homogeneización en los procesos”, apuntó Jaime Vidal, director del programa de los BAM de Navantia.

Unos minutos antes del corte, el presidente de la compañía, José Manuel Revuelta, muy cuestionado por el Comité Intercentros, acudió a la sede del Ministerio de Defensa donde a las 13:00 horas se rubricó la orden de ejecución de los dos buques. Para Navantia, supone el primer encargo de la Armada en los últimos ocho años desde que en julio del 2006 se contrató la quinta fragata F-100 y los cuatro primeros BAM. En dinero y carga de trabajo, este encargo supone 333,48 millones para las dos unidades y 2,2 millones de horas de trabajo a repartir entre los astilleros gallegos y andaluces, tanto para la plantilla directa como la auxiliar. En total, unos 30 meses de obra por buque con fecha de entrega en 2018, estiman fuentes del grupo naval.

Este tipo de navíos, apunta la compañía, son operativos en labores de vigilancia y control de pesca o como buques escolta. Están equipados para luchar contra la contaminación y por su tamaño, unos 94 metros, son muy versátiles para los operativos contra el terrorismo, la piratería o el narcotráfico.

La construcción del BAM, que se suma al flotel para Pemex que ya está en la grada ferrolana, no llena los talleres vacíos de Navantia en Ferrol y Fene ni aplaca las protestas de una plantilla de 2.300 operarios en la ría que lleva demasiados meses en subactividad. La caída de la cartera de pedidos ha supuesto la destrucción de 3.500 empleos auxiliares en la comarca desde 2011, de acuerdo a los cálculos del Comité, que señala a la dirección del grupo público -que controla el Gobierno a través de la SEPI- como responsables del dislate.

Este jueves, varios grupos de delegados sindicales se apostaron desde primera hora (de 7 a 12 horas) en las tres puertas del astillero ferrolano e impidieron la entrada de los mandos directivos. La medida fue contestada por la empresa, vía comunicado, que lo tildó de “grave perjuicio” para los “retrasos” que ya acumula el programa BAP -la construcción del buque hotel para Pemex- y anunció que estudiaría las medidas a adoptar.

Muy molesta por la réplica “amenzante” de la dirección a sus reivindicaciones laborales, el Comité expone que el control selectivo de acceso fue una protesta más de las que aprobó la plantilla en asamblea general para reclamar más carga de trabajo en buques civiles y militares, dique flotante y un empujón al área de reparaciones y a la energía marina eólica.

“Quieren responsabilizar a los trabajadores del retraso en el flotel obviando las verdaderas causas”, responde hoy el Comité de Empresa de Navantia Ferrol, que carga contra “una organización ineficaz, a destiempo y descoordinada, el ninguneo a la dirección local y con una subcontratación fallida tanto en el diseño como en la producción”.

Sin olvidar, suman a su cascada de críticas, una toma de decisiones centralizada en Madrid, lejos de la grada. “Son incapaces de conseguir carga de trabajo y de gestionar la poca que tenemos”, resumen los sindicatos. El jueves 11, los trabajadores y exempleados del naval ferrolano volverán a manifestarse por las calles de la ciudad con las mismas exigencias que en los últimos años esperando que los políticos al mando den cumplida respuesta a sus promesas.

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