Así de contundentes son los términos de la victoria de España en el juzgado de Tampa, en el proceso que enfrenta a nuestro Estado contra los cazatesoros de Odyssey Marine Exploration (OME), a los que el juez Steven D. Merryday halla responsables de que «La Mercedes ha sido perturbada irreparablemente y su carga traída a Estados Unidos sin el consentimiento de España y saltándose los venerables principios de la ley, sin que ello haya supuesto conferir jurisdicción a los Estados Unidos para litigar por la propiedad de toda o parte de la carga ni tampoco haya otorgado poderes a EE.UU para obligar a un Estado soberano como España a aparecer y defenderse en una corte estadounidense».
Una verdadera enciclopediaPorque para el juez, la documentación presentada por España, junto con las respuestas de las partes en litigio, OME y el Estado de Perú, fundamentalmente, constituyen una verdadera enciclopedia sobre la controversia que ha quedado aclarada en esta sentencia, firmada anoche. El juez destaca que el proceso ha arrojado luz a un conflicto con raíces en la historia naval, la legislación regular que gobierna a las naciones en sus actividades en el mar, la fascinante aspiración de recuperar una saludable relación asociada a los conflictos internacionales y el objetivo de una respetable y eficiente preservación de los naufragios de buques de Estado y de sus ocupantes y sus cargas, así como floecos de la historia colonial y los conflictos que aún reflejan. Pero después de estudiar detenidamente toda esa enciclopedia, el juez ha llegado a la conclusión de empatizar con la posición española.
Aunque aún es posible que OME la apele, esta sentencia del juez Merriday de Tampa (Florida) ratifica los términos de la recomendación que el pasado verano realizó el juez Pizzo y que era absolutamente favorable a las tesis españolas. De hecho el juez endosa la recomendación de Pizzo y la hace suya porque la considera correcta en todos sus términos.
Uno de los pasos claves en el proceso se produjo cuando el abogado José María Lancho demostró, tal y como publicó ABC, que los descendientes de todos aquellos que llevaban propiedades a bordo de La Mercedes ya fueron indemnizados en un proceso público y largo que se prolongó desde 1804, fecha del hundimiento de la fragata, hasta 1870.
Fuente: ABC









