lunes, 10 de noviembre de 2014

Un año y no olvidamos

Un barco varado, millones de filipinos aún desplazados y muchas historias de supervivencia
El 8 de noviembre se cumple un año del tifón Haiyan que arrasó Filipinas en 2013 y afectó a 14 millones de personas. Aún hoy 5 millones de filipinos siguen desplazados. ACNUR respondió rápidamente ante la emergencia y durante este año ha seguido acompañando al pueblo filipino en su reconstrucción y a las personas desplazadas que lo han perdido todo.

El gran barco encallado en Tacloban observa con cierta altivez el pequeño complejo de casas que se ubican a su lado. Los niños corren y juegan en el buque, aparentemente ajenos a la terrible tragedia que lo colocó allí y asoló sus comunidades el 8 de noviembre de 2013: el súper tifón Haiyan. Alguien quiso que se recordara y ha garabateado un mensaje en el casco de la embarcación: “Yolanda estúpida”.

Este barco se convirtió en la casa de Bartolomé y su familia, junto con otras 37 familias más, durante las semanas posteriores al paso del Tifón Haiyan por la isla de Leyte, Filipinas. “En Filipinas, estos fenómenos atmosféricos son habituales y la población ya está preparada para actuar ante su llegada y adaptarse a ellos”, explica Marjanna Bergman, trabajadora de ACNUR, desde Tacloban. Sin embargo, Haiyan no fue un tifón cualquiera: afectó a 14 millones de personas. Desaparecieron comunidades enteras, la más afectada fue la isla de Leyte, en la que fallecieron a causa del mismo 6.000 personas. “Yolanda fue despiadada” se lamenta Bartolomé. “Nadie pensó que tendría tal fuerza”, apunta.

ACNUR encontró a Bartolomé y a su familia viviendo, junto a otras, en el barco encallado, en condiciones infrahumanas. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados les repartió rápidamente material de emergencia o de primera necesidad: linternas solares, juegos de cocina, esterillas y tiendas en las que refugiarse. “No puedo imaginar cómo hubiera sido vivir en Tacloban sin la ayuda de ACNUR y otras organizaciones internacionales” comenta Bartolomé muy agradecido por la ayuda recibida.

Tres generaciones bajo un mismo techo

Tener un techo sobre su cabeza le sirvió a la familia Aguilar para poder enfrentarse a sus miedos y para recuperar los ánimos y diseñar un plan para el futuro. Merlyn Aguilar vive con 12 miembros de su familia en una tienda de campaña en Tanauan (Leyte). Cuando hace un año les sorprendió el tifón, Merlyn y sus hijos pudieron resguardarse en un edificio público. Su marido, Joel, consiguió rescatar a su madre, sin embargo, su hermano, su tía y su abuelo desaparecieron, al igual que miles de personas. ACNUR les ayudó entregándoles una tienda de campaña en la que vivir, bidones de agua, lonas de plástico…

“ACNUR nos ayudó de muchas maneras, pero la mayor ayuda fue la tienda, sin ella no tendríamos un lugar donde ir”, comenta Merlyn. Ahora, la familia Aguilar espera a ser realojada en una casa de verdad, de forma permanente. Un hogar en el que puedan continuar todos juntos.

En el momento actual ACNUR continúa apoyando a las autoridades locales en todo lo referente al registro civil y a la documentación de los filipinos. Ya se ha cubierto el 68% del llamamiento de emergencia realizado por las Naciones Unidas, sin embargo, aún queda un 32% por cubrir. Para más información www.eacnur.org

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