viernes, 13 de mayo de 2016

Por los pelos...

Turistas escapan por poco de un barco incendiado

Alrededor de cuarenta turistas, la mayoría de ellos chinos de edad avanzada, tuvieron que lanzarse al agua cuando el catamarán en el que viajaban ardió cerca de la Gran Barrera de Coral australiana.

El Spirit of 1770 se encontraba el miércoles a 10 millas náuticas en alta mar de una localidad costera, con motivo de una visita a la isla de Lady Musgrave, cuando el incendio se declaró aparentemente en el cuarto de máquinas, según se explicó ayer.

Los 42 pasajeros y los cuatro miembros de la tripulación abandonaron el barco y saltaron al agua antes de subir a bordo de los botes salvavidas. Estuvieron sin rumbo durante horas hasta que tres barcos del servicio de rescate los salvaron.

"De las 46 personas a bordo, 19 han recibido tratamiento por heridas que no corren peligro", explicó en un comunicado la policía de Queensland, que precisó que el siniestro se había declarado a las 16. Dijo que todos los pasajeros habían sido rescatados en condiciones seguras y que no corrieron riesgos.

Según el periódico Gladstone Observer, la mayoría de los pasajeros eran chinos de edad avanzada pero también había canadienses, neocelandeses y británicos.

Gemma Sargent, pasajera británica, se despertó a causa de los gritos. "De repente, el capitán dijo: ¡Abandonen el barco! y yo lo miré pensando, ¿pero cómo? Fuimos literalmente empujados al agua, tanto si sabíamos nadar como si no", informó al Seven News.

Lady Musgrave es un destino turístico muy popular de la Gran Barrera de Coral solo accesible por barco.

El supervisor de operaciones del servicio de ambulancia de Queensland, Michael Low, dijo que la mayoría de los pacientes habían sufrido hipotermia leve, mareos, y algunos golpes.

El personal de un café proporcionó alimentos y agua caliente a los pasajeros cuando llegaron a tierra. "Se veían helados, pero lo único que querían era agua caliente", dijo el dueño del café, Phil Geck. "No hubo escasez de ayuda", precisó.

El barco siniestrado de 23 metros de largo se encuentra ahora en el fondo del océano, pero los investigadores quieren recabar testimonios para saber cuáles fueron las causas del incendio.

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