martes, 28 de abril de 2015

Me suena este cuento...

El Gobierno admite que el buque hundido puede tener más fugas

Salvamento Marítimo continuó este viernes con las labores de recogida y vigilancia del vertido en la costa oeste de Gran Canarias causado por el hundimiento del buque ruso Oleg Naydenov, que la semana pasada se fue a pique a 27 kilómetros al sur de esta isla. Desde entonces, el barco vierte fuel al mar. Llevaba en sus bodegas más de 1.400 toneladas.

El Ministerio de Fomento ha ordenado que se sellen las tres fugas que ha detectado un robot submarino en el pecio, que está a 2.710 metros de profundidad. Según el ministerio, la empresa encargada de la operación ha comenzado "a preparar la operación de taponado de las grietas detectadas". De momento, el robot ha localizado tres. Pero la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, ha reconocido que el barco puede tener más fugas de fuel. Los operarios de Tragsa ultimaron durante el viernes la retirada de galletas de fuel que han ido arribando a la costa oeste de Gran Canaria. No se detectó una llegada considerable como la del día anterior.

La gran mancha de hidrocarburo se dirige desde el comienzo del naufragio hacia sur, con lo que se aleja de las Canarias. Pero otro ramal se mueve hacia el norte y amenaza, además de las costas de Gran Canaria, las de Tenerife y La Gomera. "Aunque en menor cantidad que el jueves, se siguen detectando numerosos restos diseminados de hidrocarburos", ha indicado Fomento. En las playas de Gran Canaria se han recogido hasta ahora 200 kilos de hidrocarburo. En el mar, 200 metros cúbicos.

La Fiscalía de Las Palmas especializada en medio ambiente y urbanismo ha reclamado este viernes a la Capitanía Marítima de Las Palmas que le remita los informes técnicos y la documentación empleados para tomar la decisión de llevar a alta mar al pesquero ruso. El fiscal Javier Ródenas abrió la semana pasada unas diligencias para investigar este caso al barajar la posibilidad de que se haya cometido un delito contra el medio ambiente. El capitán del buque, Igor Dorofieyev, tuvo que declarar ante el fiscal. Y, según dijo, consideraba "un grave error" que se hubiera remolcado el barco a alta mar tras sufrir el incendio cuando estaba en el puerto de Las Palmas.

Esta decisión la tomó la Capitanía Marítima. Según Fomento, se sacó del puerto ante el riesgo de una explosión. También, según el ministerio, se intentaba evitar que un posible vertido acabara afectando al municipio de Las Palmas y a la planta potabilizadora de la ciudad. La fiscalía quiere conocer los informes técnicos que sustentaron esa decisión y si se contó con asesoramiento especializado. El buque fue conducido hasta un punto al sur de Fuerteventura, donde se acabaron extinguiendo las llamas el 13 de abril.

Pero el periplo no terminó ahí. Luego, fue remolcado otra vez hacia el oeste, hasta una zona a 27 kilómetros al sur de Gran Canaria. Los daños que arrastraba el buque y el agua que acumulaba en su interior (lanzada por los bomberos para extinguir las llamas) hicieron que, finalmente, el barco se fuera a pique en la noche del 14 de abril.

La fiscalía pide a Capitanía Marítima que aclare "si se valoró y se tomó conciencia" que había "muchísimas posibilidades más de que se partiese en mar abierto" y si también se tuvo en cuenta "la imposibilidad de extraer el fuel" que contenía el pesquero ruso en esas condiciones. El ministerio público también pide aclaraciones sobre si, una vez extinguido el incendio, se sopesó "ordenar el regreso al puerto para extraer la carga" y "las razones por las que no se ordenó el traslado". Y reclama que se aporte, si es que existe, el informe que sustentó la decisión de llevar a mar abierto el buque. Además, pregunta si se "evaluó" la "posible trayectoria de la contaminación mediante programas informáticos de predicción".
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