martes, 30 de abril de 2013

El 'fracking' agita Uribe Kosta
El permiso a una empresa para investigar la obtención de gas con esta técnica en una franja costera entre Sopelana y Bermeo alarma a varias localidades de la comarca

El Ayuntamiento de Plentzia se ha convertido en el primero de la comarca de Uribe Kosta en declararse «zona libre de 'fracking'», en respuesta a la decisión del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de conceder los permisos a la empresa Frontera Energy Corporation SL para investigar la existencia de hidrocarburos y de almacenamientos subterráneos en una franja costera entre las localidades de Sopelana y Bermeo.

El posicionamiento contra esta técnica de extracción de gas, consistente en la ruptura de roca en el subsuelo a profundidades de más de 2.000 metros, unió a todas las formaciones municipales: Grupo Independiente, PNV y Bildu. A renglón seguido, Gatika, Getxo y Gorliz han organizado conferencias y grupos de trabajo con el fin de presentar mociones en sus respectivos consistorios.

El proyecto denominado 'Géminis' cubre diversas áreas de tierra y mar, con una superficie total de 47.940 hectáreas. Su objetivo sería poner en marchar una explotación de 'fracking', técnica utilizada para la obtención de gas no convencional. Las autorizaciones tienen una vigencia de seis años. Los cuatro primeros se dedicarán a la realización de estudios preliminares, junto a prospecciones a nivel geológico. Los dos restantes culminarían con la realización de un sondeo exploratorio para determinar la viabilidad de la explotación.

La fractura hidráulica consiste en la ruptura de suelo rocoso mediante tubos de acero, a través de los cuales se introducen pequeñas cargas explosivas para provocar grietas. Por ellas se inyecta un fluido de perforación consistente en un 98% de agua a presión con mezcla de arena y un 2% de productos químicos. También un revestimiento de cemento para que las distintas secciones de los tubos queden selladas.

Perjuicios

Pero esta técnica genera polémica. A mayor profundidad, «menos garantías de que el sellado cumpla su cometido, con la posibilidad de que se contaminen acuíferos con los fluidos que discurran por el tubo», según explicó el portavoz de la plataforma Frackingez Bizkaia, Aitor Urresti. Por otra parte, un porcentaje de hasta el 80% del fluido introducido «vuelve a la superficie, con el consiguiente problema» de la gestión de estos residuos.

La postura de este colectivo viene avalada por un informe del Parlamento Europeo que rechaza el uso de la fractura hidráulica como técnica de investigación y de extracción de gas. En el documento se alerta sobre los posibles perjuicios que el 'fracking' puede provocar, y enumera: «Emisión de contaminantes a la atmósfera, contaminación de las aguas subterráneas debido a caudales de fluidos o gases provocados por escapes o vertidos», junto a fugas de líquidos de fracturación y descargas no controladas, así como la utilización de «más 600 productos químicos para liberar el gas natural».

Urresti tampoco pasa por alto que la obtención de energía procedente de combustibles fósiles y la inversión que supone, cifrada como mínimo en diez millones de euros por cada pozo, «pueden representar un freno en el desarrollo» de energías renovables y un «retroceso en la lucha» contra el cambio climático. De hecho, en países como Francia, Holanda, Bulgaria y Canadá está prohibida en todo su territorio nacional. Y Reino Unido ha paralizado la explotación que realizaba la empresa Cuadrilla Resources debido a «los terremotos que provocaba», desvelaron desde Frackingez Bizkaia.

Numerosos ayuntamientos de Euskadi, al igual que muchos de Cantabria y Castilla León, afectados o no por los permisos de investigación, se han posicionado en contra de la fractura hidráulica, pidiendo a sus respectivos gobiernos autonómicos la suspensión de las autorizaciones en curso. En el caso del País Vasco, el Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad subrayó que «no se hará uso» de las licencias que disponen para desarrollar el freacking en diversos puntos de la comunidad autónoma hasta que «no se den las condiciones técnicas adecuadas para una explotación con garantías».
Fuente: el correo
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