sábado, 21 de diciembre de 2013

Amigos otra vez

Pemex dice que reforma energética en México abre posibilidad de recuperar relación con española Repsol

La relación entre las dos compañías empezó a deteriorarse hace dos años tras un fallido intento de desplazar al presidente ejecutivo de la española, Antonio Brufau, y aumentó el mes pasado cuando el consejero de Pemex en Repsol se quedó solo en una votación que avaló la gestión de Brufau.

Pero Arturo Henríquez, el representante de Pemex en el consejo de Repsol, dijo en una entrevista con Reuters que todavía hay tiempo para recuperar una relación que permitiría a las dos empresas aprovechar oportunidades tanto en el México de los grandes recursos energéticos pendientes de explotar, como fuera del país.

"Se aprobó la reforma energética que es un gran hito para lo que es Pemex, la industria energética y el país, (...) y es importante analizar las inversiones que uno tiene en la mesa para ver cómo continuar con una apertura que cambia dramáticamente el escenario para lo que es Pemex", explicó Henríquez en una entrevista en Madrid.

"Tenemos una inversión (en Repsol) y hay que analizarla tal cual porque vamos a tener futuras inversiones que hay que hacer y uno simplemente no se puede quedar en una inversión por ser socio fundador, si no puede monetizarla", dijo sin descartar eventualmente hasta una desinversión en la petrolera española. "Hoy el contexto cambió y queremos evaluar si Repsol es un aliado para esta nueva era. Si lo es, excelente, hay que potenciarlo y, si no lo es, también hay que tomar una decisión".

Henríquez, que señaló que también analizan una alianza con Shell en Texas donde comparten la explotación de una refinería, mostró su preferencia por Repsol para futuras asociaciones, pero dejó claro que tenían un amplio abanico de opciones.

"Ahorita estamos en una situación privilegiada, estamos de moda al ser el último país en abrir el sector energético (...) ahorita todos quieren venir a México", dijo. "Nos encantaría hacer algo con Repsol, tenemos el privilegio de conocernos un poquito mejor que los otros, el hablar español, que Repsol no sea una empresa gigantesca, complementariedad en especialidades (...)".

El Congreso mexicano aprobó la semana pasada una profunda reforma energética que busca atraer grandes inversiones privadas para aprovechar el potencial del décimo productor mundial de petróleo que tiene estancada su producción de hidrocarburos y acumula enormes reservas.

En el marco de la reforma, Pemex se quedará con algunos de los activos en los que más ha invertido bajo un régimen fiscal mucho más favorable y con la posibilidad de asociarse con otras firmas y salir al exterior mientras que el Estado ofrecerá otros bloques a potenciales inversores, incluyendo la propia Pemex.

Las inversiones más importantes para reducir la dependencia energética del país se centran en aguas profundas del Golfo de México, donde hay una gran potencial de negocio pero se requieren amplias inversiones.

El ejecutivo del grupo mexicano, accionista fundador de la española con una participación actual del nueve por ciento, destacó que la nueva Pemex quiere explotar su amplia experiencia en aguas poco profundas y en actividades exploratorias en yacimientos terrestres convencionales fuera de México y dijo que la empresa quiere aprovechar también para desarrollarse en áreas en las que no son especialistas y sí complementarios con Repsol.

"(...) se puede hacer no solo en upstream, en midstream y downstream, donde claramente Pemex no es experto. En refino, por ejemplo, tenemos pérdidas muy fuertes y batallamos mucho. Repsol (...) lo está haciendo bien", dijo.

El presidente y consejero delegado de Pemex Procurement International quiso dejar claro que la empresa estatal no busca con su inversión en Repsol exprimir la tecnología de la española y aseguró que otros potenciales socios también cuentan con amplia experiencia.

"Repsol tiene tecnología, por supuesto, pero Pemex es una empresa grande y hoy en día afortunadamente tenemos la oportunidad de ir con muchas empresas, todas ellas con tecnología", dijo.

Pero, además, Pemex busca alianzas que también les permitan compartir riesgos e inversión en proyectos como la exploración en aguas profundas, mucho más intensivos en capital y con porcentajes de éxito más bajos.

"Lo que nos importa es que cualquier alianza, sea con Repsol o Exxon o Chevron o quien sea, nos ayude a desarrollar experiencia, tecnología, capital... en yacimientos muy puntuales en los cuales Pemex no ha podido desarrollar por falta de lo anterior. Eso son principalmente en aguas profundas y shale oil/shale gas", añadió.

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

Uno de los factores determinantes en una hipotética mejora del clima entre las dos empresas podría ser la resolución del conflicto con Argentina por la expropiación de YPF, que parece estar a punto de cerrarse y que ha hecho correr ríos de tinta.

Tanto Pemex como el Gobierno mexicano colaboraron en el principio de acuerdo que después de un año y medio se firmó con Argentina e YPF tras una reunión de urgencia en la que también participaron, además de ejecutivos de las dos empresas, los gobiernos español y argentino y en la que no estuvo presente Antonio Brufau, con diferencias consideradas por algunos como irreconciliables con el Gobierno de Cristina Fernández.

Las rencillas entre Pemex y el primer ejecutivo de Repsol, escenificadas hace unas semanas en el Congreso de los Diputados mexicanos por un duro ataque del director general de la mexicana, Emilio Lozoya, en contra de Antonio Brufau, se remontan a hace ahora dos años.

Por aquel entonces, el grupo mexicano se alió con otro accionista díscolo con la gestión de la petrolera española (Sacyr) en un frustrado intento de desplazar a Brufau.

La reconducción de las relaciones se produjo con un pacto estratégico por el que Pemex se comprometió a apoyar la gestión de la española y mantener su participación entre el cinco y el 10 por ciento en el marco de un acuerdo estratégico para realizar actividades conjuntas que a día de hoy no se ha materializado.

Pero de nuevo las aguas se enturbiaron cuando en junio de este mismo año Pemex acudió a un consejo de Repsol con una propuesta de acuerdo de compensación por YPF que, a diferencia de la actual, no incluía efectivo y requería nuevas inversiones de Repsol en Argentina, algo rechazado tajantemente por un consejo que hasta ahora ha respaldado al todavía presidente Antonio Brufau.
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