martes, 17 de julio de 2012

Juicio 7 años después

La «Extremadura» explotó debido al mal estado de la tubería, según el acusado
El jefe de máquinas negó que su actuación, desde casa, causase el accidente en el que murieron dos marineros

El jefe de máquinas de la fragata Extremadura, acusado de negligencia en el accidente que el 19 de diciembre del 2005 acabó con la vida de dos marineros, Francisco Javier Pérez Castrillón y Erik Noval, de 18 y 20 años, afirmó ayer frente al juez militar lo que lleva diciendo desde el mismo día de la explosión, que las decisiones que tomó las volvería a tomar ahora, que fueron las correctas y que la deflagración se debió a que la tubería estaba dañada. Nada más que por eso. Ni el fiscal ni las acusaciones particulares que defienden los intereses de las familias de los fallecidos opinan lo mismo, de ahí que soliciten penas para este militar, que hoy en día está destinado en el buque Hespérides, penas de entre uno y tres años de prisión como autor de un delito contra la eficacia del servicio.

De lo que se trata en este juicio es de averiguar si la explosión en el buque atracado en el Arsenal Militar de Ferrol que llevó a la muerte a dos hombres se debió a que las instalaciones del barco estaban en mal estado y eso provocó que la tubería de la caldera reventase o, por el contrario, el procesado no actuó como debiera, al no proceder al apagado de la caldera al detectar una alta contaminación por cloro. Según el jefe de máquinas, «no hay causalidad alguna entre ese problema y la explosión».

Desde el banquillo de los acusados, y con las familias de los fallecidos entre el público en la la primera jornada del juicio en el Tribunal Militar de A Coruña, el teniente de navío y procesado Pablo Varela recordó que aquel 19 de noviembre era domingo y que se había procedido al encendido de la caldera pues al día siguiente tenían una breve salida al mar. Se fue a casa y quedó en el buque un brigada. Este lo llamó por teléfono nada más detectar una contaminación por cloro. En lugar de acudir de inmediato para hacerse cargo de la situación -es lo que le achacan las familias de las víctimas-, transmitió las órdenes vía telefónica.

El procesado comentó al respecto que «no hubiese cambiado nada su presencia» y que las decisiones que fue tomando se ejecutaron correctamente por parte del brigada de guardia. En primer lugar, según explicó, se procedió a aislar el origen de la contaminación. Y posteriormente, a eliminarla con una extracción en superficie. Es, «exactamente, lo que ordena el manual», destacó.

Para saber si la explosión se produjo porque el material estaba dañado o por negligencia del procesado testificarán varios peritos a lo largo de la semana. Ayer lo hicieron algunos. Unos, para apoyar la tesis del procesado. Otros, para lo contrario. El juez decidirá. 
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