jueves, 5 de julio de 2012

Una crítica a Argentina

Menos gas que Trinidad y Tobago
Por primera vez en la última década y dentro de Sudamérica, la pequeña ínsula caribeña superó a Argentina en la producción de ese recurso. Es una de las consecuencias del derrumbe que motivó la vuelta al Estado de YPF. El país sigue siendo el principal consumidor y compensa los desfases con importaciones. En el escenario mundial, crece Estados Unidos y se cae Europa.

Trinidad y Tobago desplazó a Argentina como el principal productor de gas de América del Sur por primera vez en la década. La pequeña isla, de tan sólo 1,5 millón de habitantes, se posicionó en los últimos años como un exportador neto de GNL y, de hecho, nuestro país es uno de sus principales clientes. El dato surge del anuario 2011 de British Petroleum (BP), una de las fuentes de información sistematizada más completas del mundo.

Si se toma como referencia la participación en la región (incluyendo a América Central pero no a México), la isla caribeña produjo el año pasado el 24% del gas. Le siguen Argentina con 23%, Venezuela con 18,6%, Brasil con casi 10% y Bolivia con poco más de 9%.

La noticia, a todas luces anecdótica en el concierto de las naciones, da cuenta en realidad de la gran cantidad de terreno perdido por Argentina en el desarrollo gasífero. Mucho tiene que ver en ese escenario la declinación del yacimiento neuquino Loma La Lata, explotado al máximo por la YPF de Repsol que, además de menguar la producción, no realizó casi tareas de exploración. También la falta de políticas energéticas claras que garantizaran precios rentables, un tema clave en un mercado integrado por empresas internacionales que desembarcan donde mejores beneficios obtienen.

La nueva YPF bajo dominio estatal tiene ahora el desafío de revertir esa balanza y volver a colocar al país entre los más importantes productores. La urgencia de la consigna del autoabastecimiento se vislumbra a todas luces en el escenario del consumo gasífero en de la región. Argentina sigue siendo por lejos el país que más recursos de este tipo utiliza, con un 30% del total. Detrás aparecen Venezuela, con 21%, Brasil, con 17,28%, y Trinidad y Tobago, con algo más de 14%. Otra vez, los números excluyen a México.

Matriz nacional

Según datos de la Fundación Bariloche, el gas explicó en 2009 más de la mitad de la matriz energética del país, mientras que en 1970 sólo representaba el 18%.

“El gas natural ha sustituido al petróleo (considerado como sus derivados) en prácticamente todos los sectores de consumo. En el residencial, en una primera época junto al GLP, desplazando al queroseno; en el transporte compitiendo con las naftas; en la industria reemplazando al fuel oil; en la generación de electricidad, no sólo al fuel oil y gas oil, sino convirtiéndose en el fundamento de las centrales térmicas en desmedro de la expansión de la hidráulica y nuclear”, señala un artículo publicado por el especialista Víctor Bravo.

El desfase entre lo que Argentina produce y consume en gas explica buena parte del déficit energético del país. Sólo para tener una referencia, en 2011 el país produjo 38,8 miles de millones de metros cúbicos de gas y consumió 46,5 miles de millones. La diferencia se importó a través de barcos metaneros o vino desde Bolivia, a precios mucho más altos que los que se pagan en el mercado interno.

Escenario mundial

Según en anuario de BP, el consumo mundial de gas natural creció en 2011 un 2,2% en comparación con el año anterior. “Ese crecimiento estuvo por debajo del promedio en todas las regiones salvo en América del Norte, donde los bajos precios condujeron a un fuerte crecimiento”, señala el informe. En realidad, el gran repunte de esa región se debe a la explosión del shale y tight gas. El boom de los no convencionales aplastó los valores y convirtió al gas en un recurso viable para buena parte de la industria.

“Fuera de Norte América, los aumentos más importantes estuvieron en China (21,5%), Arabia Saudita (13,2%) y Japón (11,6%). Estos incrementos fueron compesados de forma parcial por la gran caída que se registró en la Unión Europea (-9,9%), de la mano de una débil economía, aumento de precios de gas, un clima más templado y el crecimiento continuo de la energía renovable”, amplía el anuario de BP.

En el caso de la producción, en tanto, creció un 3,1% en 2011. Otra vez Estados Unidos picó en punta, con un aumento del 7,7%, que fue el más importante en volumen.

La estadística lo ubica como el principal productor del mundo.

Siempre tomando en cuenta el volumen, detrás del país del Norte se ubicaron Qatar (28,8%), Rusia (3,1%) y Turkmenistán (40,6%). Cayeron fuerte Libia (75,6%) y Gran Bretaña (20,8%).

“Al igual que en el caso del consumo, la Unión Europea registró la caída más importante de producción de gas del mundo, con un resultado negativo del 11,4%. Fue por una combinación de la madurez de sus yacimientos y el débil consumo local”, define el anuario.

Intercambio comercial

“De la mano de la caída en el consumo de gas nivel general, el intercambio comercial global del fluido apenas creció un 4% en 2011. Los barcos de GNL crecieron un 10,1% con Qatar cubriendo casi toda esa demanda, con un 87,7% del mercado. Entre los importadores de GNL, Japón y Gran Bretaña fueron los principales”, explica el informe.

“Los envíos a través de ductos crecieron sólo un 1,3%, con caída importantes de Alemania, Reino Unido, Estados Unidos e Italia e incrementos en China, Ucrania y Turquía”, señalan desde BP.

Una simple mirada al mapa del comercio internacional de gas da cuenta de la incidencia de los hidrocarburos en la geopolítica mundial. En el mismo se ve a simple vista la alta dependencia de Europa del gas ruso, lo que se convierte en un arma de negociación de parte del Kremlin.

En la región se ven dos tendencias marcadas: una, el enorme volumen de recursos que en 2011 Bolivia le envió a Brasil, un país que, sin embargo, es mucho menos dependiente del gas que Argentina. También se ven, como ya se mencionó, los envíos de Trinidad y Tobago a nuestro país. 
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