sábado, 16 de abril de 2016

Después de los bombarderos, llegan los barcos

El barco "invisible" diseñado para la fuerza naval de EE.UU.

Es más grande y puede almacenar más municiones que los buques de guerra que ya usa la fuerza naval estadounidense.

Pero está diseñado para que los radares lo registren como un sencillo barco pesquero.

El USS Zumwalt (modelo DDG 1000), cuyo desarrollo empezó en la década de los 90, es el primero de una "nueva generación de buques de guerra que deben ajustarse al actual escenario político mundial", indica su fabricante, Bath Iron Works, en su sitio web.

Durante una primera prueba en diciembre pasado, la embarcación de 14.500 toneladas y 185 metros de largo navegó por el lago Kennebec, en el estado de Maine (EE.UU.).

Lawrence Pye, pescador de langostas, señaló a la agencia AP que su radar percibió un barco pesquero de apenas 12 a 15 metros de longitud.

"Es sencillamente gigantesco una vez que comienza a acercarse", dijo.

Clandestino

El buque Zumwalt es 29 metros más largo que los Arleigh Burke (DDG 51) y sin embargo es 50 veces más difícil de detectar que los actuales buques de guerra gracias a su forma angular, indicó al periódico Portland Press Herald el capitán James Downey, a cargo del programa del DDG 1000 para el Departamento de Defensa de EE.UU.

La misión de este diseño "encubierto" es que el buque pueda navegar sin ser fácilmente detectado sobre la zona de combate litoral, en aguas menos profundas cercanas a la costa.

"Esto les permite estar donde los DDG 51 no pueden llegar con seguridad, como el Golfo Pérsico cerca de Irán o el Mar Amarillo, cerca de Corea del Norte", señaló en enero del año pasado Ben Freeman, experto en política exterior y asesor de la fábrica de ideas Third Way, en un artículo publicado en la revista especializada National Defense.

Fabricar una embarcación bélica con estas capacidades ha costado alrededor de US$3.400 millones, US$1.000 millones más que el DDG 51.

Es por ello, según indican especialistas en ingeniería naval, que el gobierno desistió de ordenar 32 buques para reducir el pedido a tres.

Pero ese diseño puntiagudo, con un casco atípico, más parecido al de buques de guerra franceses y soviéticos de los siglos XIX y XX, ha despertado la preocupación de un número de expertos que cuestionan su estabilidad.

¿Inestable?

En 2007, tres miembros de la Marina de EE.UU. y una ingeniera oceánica de la Universidad Virginia Tech publicaron un reporte que advertía sobre la inestabilidad de los cascos estrechos con una mayor distancia por encima de la línea de flotación, como es el Zumwalt.

"El aumento de altura de las olas (...) conduce a reducciones drásticas en la estabilidad de este casco en la parte superior", indicaron las conclusiones de la investigación.

"Si las olas vienen desde atrás, el buque puede perder estabilidad al declinarse y la popa comenzaría a salirse del agua, causando un vuelco", dijo el arquitecto civil con experiencia naval, Ken Brower, a la revista National Defense.

El Departamento de Defensa de EE.UU. asegura que todas las embarcaciones son sometidas a un estricto escrutinio y que el USS Zumwalt será probado tantas veces como sea necesario.

De momento, la preocupación del fabricante es que no sea más "encubierto" de la cuenta.

Por ello, lo han equipado con reflectores para los momentos en que haya mucha neblina, fuerte tráfico o sea necesario que el radar capte su enorme estructura.
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