jueves, 22 de noviembre de 2012

Ahora la máquina

El jefe de máquinas asegura que colaboró para salvar el barco
En sus comparecencia recalcó el buen estado del buque y sus dispositivos de seguridad

Nikolaos Argyropoulos, jefe de máquinas del Prestige cuando en 2002 se hundió frente a las costas gallegas provocando una catástrofe medioambiental, ha insistido hoy en que colaboró en todo momento con las autoridades españolas para salvar el barco y ha reiterado que la nave se encontraba en "buenas condiciones".

Argyropoulos ha continuando hoy su declaración ante el tribunal que juzga los daños por la 'marea negra' que siguió al hundimiento del petrolero el 19 de noviembre de 2002.

Al igual que hiciera ayer, ha centrado sus intervenciones en recalcar que en el barco "se encontraba todo prácticamente en orden" cuando zarpó de San Petersburgo (Rusia), e incluso ha asegurado que la máquina estaba "en condiciones normales" después del accidente del 13 de noviembre, que fue el inicio de la catástrofe.

Argyropoulos ha explicado que en septiembre de 2002 se embarcó "por primera vez" en el Prestige y que la máquina del barco "estaba en buenas condiciones", mejor incluso que la de otros buques con 27 años de antigüedad.

Ha rechazado un escrito que figura en el sumario en el que el anterior capitán notificaba a la armadora una serie de irregularidades en el barco, y ha afirmado que se trataban de averías "normales" que son habituales y que están previstas por los servicios de mantenimiento.

También ha defendido que los sistemas de calefacción del barco funcionaban y que se mantenía la carga a una temperatura estable de 120 grados, lo que hubiera permitido trasvasarla a otro buque a un ritmo de 2.500-3.000 toneladas a la hora si se hubiese optado por esa solución.

Argyropoulos, uno de los cuatro acusados por la catástrofe medioambiental, comenzó ayer su declaración ante el tribunal que juzga los daños por la 'marea negra' respondiendo a preguntas del fiscal especial de Medio Ambiente de Galicia, Álvaro García Ortiz.

No obstante, la fiscalía no acusa a este tripulante del Prestige, que se enfrenta a una pena de siete años de prisión solicitada por las acusaciones particulares que representan a los perjudicados por el vertido.

Argyropoulos también ha declarado ante el tribunal que permaneció en el barco durante los primeros días de la crisis para "ayudar" y ha afirmado que hizo "de todo" para tratar de poner la nave a salvo.

El jefe de máquinas ha finalizado su declaración poco antes del mediodía y aunque estaba previsto que continuara la sesión con el interrogatorio a otro de los acusados, el exdirector de la Marina Mercante José Luis López Sors, el presidente del tribunal, Juan Luis Pía, ha suspendido el inicio de su declaración hasta mañana a petición de la letrada que le representa, Consuelo Castro.

Ha alegado para ello la admisión al inicio del juicio de nuevas pruebas periciales que cuestionan las decisiones tomadas por la administración española.

Castro ha justificado su petición en la necesidad de que su patrocinado conozca en profundidad el contenido de dichas pruebas inculpatorias antes de comenzar a declarar.

Además de Arrgyropoulos y López Sors, está acusado en esta causa el capitán del Prestige, Apostolos Mangouras, para el que se piden una pena de 12 años de prisión, la mayor de las solicitadas.

En el 'macrojuicio' por los daños causados por el vertido de más de 66.000 toneladas de fuel pesado por el hundimiento del Prestige, que dadas sus dimensiones se celebra en Expocoruña, un recinto multiusos, el Ministerio Fiscal reclama por la 'marea negra' indemnizaciones por los daños causados que suman 4.442 millones de euros.
Fuente: Faro de Vigo
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