miércoles, 28 de noviembre de 2012

Marcha atrás?

Argentina plantea el regreso de Repsol a YPF

A Cristina Fernández de Kirchner, presidenta argentina, se le acumulan los problemas. Después de un paro nacional de 24 horas convocado en el país contra sus políticas, que fue todo un éxito, los diferentes frentes abiertos en materia económica apenas le dejan respirar. Después de la intervención de YPF, el flujo natural de fondos hacia Argentina por parte de las multinacionales se ha reducido de forma alarmante. El sector financiero se encuentra parcialmente intervenido y las empresas de gas y electricidad lo están de facto. Por eso, el Ejecutivo argentino y Repsol negocian una salida al conflicto YPF.

En recientes conversaciones, el equipo de Cristina Fernández de Kirchner ha ofrecido a la petrolera que preside Antonio Brufau la posibilidad de volver a Argentina. Tras la violenta campaña que emprendió contra la compañía española, la presidenta de Argentina está dispuesta ahora a todo con tal de solucionar el caos energético del país.

El problema radica en que Miguel Galuccio, presidente y consejero delegado de YPF, no ha logrado atraer a empresas extranjeras que exploten el yacimiento de Vaca Muerta, que resulta fundamental para solucionar los problemas energéticos de Argentina. YPF no ha podido ampliar la producción, que fue, precisamente, uno de los argumentos que utilizó el Gobierno para explicar la nacionalización.

Sin embargo, Fernández de Kirchner no contaba con que la inseguridad jurídica y económica del país persuadiera tanto a las grandes petroleras. La situación es tan delicada para YPF que Galuccio ha amenazado con dimitir si la presidenta no retomaba las conversaciones con Repsol, dado que está convencido de que sin el respaldo de una multinacional de peso, nunca se podrá extraer el suministro suficiente como para saciar las necesidades energéticas del país.

Pero la vuelta de Repsol no va a ser sencilla, dado que Brufau no mantiene desde hace meses buenas relaciones con el Gobierno argentino y ha cifrado la indemnización en más de 8.000 millones de euros. Con el país sin apenas dinero, no parece que el regreso de la petrolera española sea inmediato.
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