viernes, 7 de marzo de 2014

A la carga con la guerra sucia

EEUU estudia vender gas a Ucrania para anular el 'arma' de Rusia

El incremento del precio del gas natural para Ucrania anunciado por Rusia supone un arma más del Gobierno ruso en la crisis entre ambos países, por lo que varios legisladores estadounidenses han propuesto una opción para minimizar sus consecuencias: que sea EE.UU. quien provea a los ucranios de gas.

El abastecimiento de gas natural supone un elemento clave en la crisis que atraviesa Ucrania, que desde 2006 ya ha sufrido dos cortes de suministro por parte de Moscú y que, según anunció este martes el gigante ruso Gazprom, verá incrementado el precio a pagar por esta fuente energética a partir del mes próximo.

El presidente de la Cámara de Representantes estadounidense, el republicano John Boehner, y el excandidato a la vicepresidencia por el Partido Republicano Paul Ryan ya han puesto sobre la mesa la petición al presidente de EE.UU., Barack Obama, para que aligere los procesos de exportación de gas líquido, cuya lentitud actual consideran "una prohibición de facto".

"Mientras que la Casa Blanca está considerando cómo apoyar a Ucrania, una de las mejores medidas que puede tomar es ayudar a poner fin a su dependencia de la energía rusa", dijo el senador John Barrasso, republicano por Wyoming, que ha introducido una legislación para obligar al Departamento de Energía a decidir más rápidamente sobre las propuestas de exportación de gas natural licuado.

"Estados Unidos tiene abundantes suministros de gas natural a la espera de ser exportados a nuestros aliados. (...) Las exportaciones de gas natural estadounidenses ayudarían a Ucrania a liberarse de la energía rusa y la manipulación política de Putin", agregó.

De este modo, la capacidad de Rusia para ahogar al Gobierno ucraniano disminuiría, pero no sólo existen obstáculos burocráticos para que Estados Unidos provea de gas a Kiev, la distancia geográfica y los recursos tecnológicos son también un problema.

"Estados Unidos podría enviar gas natural a Ucrania, presumiendo que Odessa (su puerto principal) cuenta con las instalaciones para dar cabida a buques metaneros. Se necesitarían semanas para organizarlo, y requeriría el desvío de los buques tanque de su actividad habitual, lo que sería costoso. Y también elevaría el precio del gas natural dentro de EE.UU.", explicó a Efe John McNeill, profesor en la Universidad de Georgetown.

Sin embargo, en opinión de McNeill, aunque factible de manera técnica, no tendría un impacto político que hiciera variar las aspiraciones del presidente ruso, Vladimir Putin. "Aunque creo que es técnicamente posible, no esperaría que Obama lo aprobase, salvo quizás a pequeña escala de manera simbólica. Si considera que el suministro de gas natural puede hacer cambiar de opinión a Putin, entonces podría hacerlo, pero no creo que sea tan optimista", consideró el experto.

Ucrania recibe alrededor del 60% de su gas de Rusia y otras naciones europeas, entre ellas Alemania o Francia, son altamente dependientes del suministro ruso, por lo que son extremadamente prudentes con los pasos a dar en el contesto de la crisis, y es que el 40% del gas que recibe Berlín llega de Moscú, como lo hace el 30% de todo el que recibe Europa en su conjunto.

David Painter, especialista en políticas energéticas y profesor en la Escuela de Servicios Extranjeros de la Universidad de Georgetown, asegura que aunque el puerto de Odessa trabaja con gas licuado, no está claro cuál es su capacidad. "Estados Unidos no tiene mucho que hacer respecto a su capacidad de licuado: hay una vieja instalación en Alaska y algunas compañías que están tratando de recuperar sus instalaciones regasificación en Luisiana y Texas, pero no creo que estén listas. En cualquier caso, sería muy caro y en cantidades realmente pequeñas", explicó a Efe Painter.

El doctor Aviezer Tucker, del Instituto de Energía de la Universidad de Austin (Texas), considera poco realista la capacidad de Estados Unidos para proveer a Ucrania de suficiente gas como para no depender de los rusos.

"A más largo plazo, la asistencia de EE.UU. en el desarrollo de gas bituminoso ucranio puede ser útil. En el corto plazo la posición de negociación más fuerte de Ucrania es que todavía, a pesar del Nord Stream, gran parte de la energía de Rusia pasa a Europa a través de Ucrania, por lo que ésta puede bloquear los envíos y perjudicar a Rusia mediante la inversión de la dirección de las tuberías", consideró Tucker preguntado por Efe.

La Casa Blanca y el Departamento de Estado no se han pronunciado sobre el asunto pese a la insistencia de los legisladores, mientras intentan buscar soluciones a la intervención militar rusa en la península de Crimea y a la desestabilización de la región.

"Obama, al igual que otros jefes de Estado, quiere dar la impresión de estar haciendo algo para ayudar a Ucrania y herir a Putin, pero será algo que no suponga costes notables para él políticamente, ni económicamente para el país", sentenció McNeill. 
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