lunes, 31 de marzo de 2014

Cómo pasó todo

Cronología: qué ocurrió con el «avión-barco» en aguas canarias, minuto a minuto
Avistamientos falsos, avisos erróneos, mensajes cruzados y Twitter fueron los ingredientes de un cóctel incendiario y una realidad inverosímil: no hubo accidente aéreo en el archipiélago

En torno a las 15.00 horas de este 27 de marzo, en el Atlántico y a escasas dos millas de la costa grancanaria del munipio de Telde -«a la altura de Jinámar»- un remolcador tira de otra embarcación (se llama gabarra, de color amarillo, en el argot marino, con una grúa) y desde la costa la forma, el perfil, que originan la unión de uno y otro se asemeja mucho al ala de un avión que flota sobre la superficie. En cuestión de minutos se produce la siguiente concatenación de errores humanos: los ciudadanos confunden el efecto óptico y deducen que lo que están viendo es un avión; el 112 recibe una llamada del centro de coordinación aeroportuaria que dice que hay un Boeing flotando en el agua; el 112 telefonea al Centro de Control Aéreo para informar de que la Policía Nacional ya se ha personado en el lugar y en efecto coteja que es un avión; y por último, la Torre de Control al 112 contrasta que no hay un avión evaporado del radar; aunque, por si acaso, han demandado la colaboración de los pilotos que despegaban a continuación y que hablan de una aeronave grande que yace sobre las olas. La suma de las partes provocó una confusión inminente y enorme, un cóctel incendiario y una alerta planetaria a la que ayudó a dar pábulo una herramienta: Twitter.

Esta es la cronología de los hechos, paso a paso, de lo acaecido en Gran Canaria en la sobremesa del jueves, lo que explicará -o trata de hacerlo en parte- el revuelo originado por una supuesta aeronave que resultó ser una gabarra remolcada por el agua:

1-. En primer lugar, los isleños que pasean por los arenales próximos dan la voz de alarma y telefonean a Emergencias. ¿El aviso? Muy simple, y a la vez, anticipa una posible gran tragedia: «Avión caído en el mar». Éste es el patrón común que se repite en la llamada de varios ciudadanos.

2-. Tras el aviso de gente de la costa, desde el 112 llaman al Centro de Control (el de tránsito aéreo del aeródromo grancanario) y a la Torre de Control del mismo diciéndoles que «por favor cotejen si se ha perdido un avión» porque han recibido varias llamadas de alerta de que se podría haber estrellado uno en el Océano Atlántico. 3-. Se abre una doble vía a partir de este momento: de un lado, el Centro de Control Aéreo se afana en buscar el avión por todos los radares, sectores y frecuencias y la conclusión es que no ha desaparecido ningún avión. No falta ninguno. Por su parte, desde la Torre de Control se comprueba que no falta ningún avión, pero según confirman a ABC fuentes de los controladores aéreos, se reclama a las dos aeronaves que tienen que despegar a continuación que comprueben visualmente, desde sus cabinas en el aire, si hay en efecto un avión depositado sobre la superficie del mar.

4-. ¿Algún rastro de avión en el mar? Los pilotos de las dos naves que despegan tras el supuesto accidente aéreo confirman que sí hay un avión: el primero afirma con literalidad que «parece que sí hay un avión grande en el agua»; el segundo, lo secunda. Un avión comercial con todo su pasaje a bordo puede encontrarse en apuros. El fantasma del desastre de Spanair de 2008, que golpeó a decenas de familias ya que el fatítico vuelo JK5022 en el que murieron 162 personas cubría el trayecto Madrid-Las Palmas de Gran Canaria, sobrevoló la isla nuevamente durante un espacio corto de tiempo.

5-. La operación siguiente se orquesta desde la Torre de Control, que notifica al Cecoes o Centro de coordinación de Emergencias y Seguridad canario (el 112) que todo apunta a que hay un avión que se ha estrellado, así que el centro dependiente del Gobierno canario lo cree a pies juntillas y lanza el «tuit» que propaga como la pólvora la alarma. A las 15.01 horas de ayer, el 112 de Canarias, que posee uno de los perfiles de emergencias con más seguidores -más de 53.000- en Twitter del país (@112canarias), publica este mensaje: «Control Canarias confirma caída al mar de avión a 2 millas costa #GranCanaria a la altura de Jinamar. Se desconoce el número de pasajeros». Las agencias de comunicación y hasta los medios extranjeros como la BBC recogen la noticia del accidente ficticio.

6-. Se activan a partir del aviso del 112 los servicios de Salvamento Marítimo y el SAR (Servicio Aéreo de Rescate). De manera paralela, desde el centro de coordinación aeroportuaria (un tercer organismo de supervisión del aeródromo) se realiza la llamada al 112, la que parece la más controvertida, puesto que se da fe de que «hay un Boeing 737 flotando en el mar, que no se ha hundido». Se precisa fabricante y modelo del avión inexistente.

7-.Continúan las comprobaciones por parte de los organismos de supervisión aérea y en la Torre de Control se reclama a un tercer avión que está a punto de partir que, «por favor, haga una salida baja visual» para comprobar la versión de sus dos compañeros que le han precedido en el despegue. Este tercer piloto es quien no avista nada en el agua, salvo un remolcador. Y a partir de ese momento, transcurridos algo más de veinte minutos del aviso inicial, se desactiva la falsa alarma disparada. El cruce e intercambio sucesivo de comunicaciones terminó en este punto. Quedó en anécdota. El avión comercial no ha caído al mar, pero la reflexión sobre si el dispositivo de Emergencias y aeroportuario funcionó y el papel negativo al que contribuyeron las redes sociales como Twitter sí está en el aire. 
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