miércoles, 19 de marzo de 2014

A tope otra temporada más

El buque regasificador comienza a operar al máximo de su capacidad (Bahía Blanca)

Va tomando forma la temporada 2014 de metaneros en el puerto local para hacer frente al déficit energético, situación que obliga a profundizar las medidas de seguridad en el “Express” e instalaciones complementarias.

Al límite de sus posibilidades comenzará a operar en pocos días más el buque regasificador “Express”, fondeado en el puerto local, para paliar con gas importado el déficit energético que evidencia el país.

Desde el inicio de este tipo de operaciones, en 2008, el arribo de cargas de gas natural licuado (GNL), salvo en 2012, no han hecho más que crecer, pese al carácter provisorio que se le confirió al sitio de amarre ubicado en el área de Cangrejales, entre Ingeniero White y Galván.

Desde los primeros ocho buques llegados en 2008, el año pasado arribaron 45 y se espera que este año superen el medio centenar de unidades, con lo que el buque de bandera belga encargado de volcar a la red de gasoductos troncales que pasan por la ciudad el gas natural licuado proveniente del exterior del país, trabajará a su máxima capacidad.

La situación ya había sido admitida meses atrás por allegados a Enarsa, quienes reconocieron por entonces que las terminales de regasificación de Bahía Blanca y Escobar operaban casi al máximo de sus posibilidades.

Entre las dos pueden procesar cerca de 30 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/día) del hidrocarburo, pero este invierno no podrán asumir un incremento significativo para cubrir el crónico retroceso de la oferta local de gas.

Pero a esta cuestión numérica de oferta y demanda debe agregarse otra no menos importante para los bahienses, la que involucra a las condiciones de seguridad del proceso que supone el paso a estado gaseoso del gas licuado importado en buques y su inyección a los gasoductos que se dirigen a la ciudad de Buenos Aires.

En tal sentido, aún continúan vigentes las declaraciones formuladas meses atrás a este diario por el ingeniero Emilio Apud, exsecretario de Energía de la Nación, quien mencionó que las instalaciones de Gas Natural Licuado (GNL) ubicadas en Bahía Blanca y Escobar no son aceptadas por muchas compañías del exterior al no reunir las condiciones de seguridad establecidas en las normas internacionales.

Apud consideró que la Argentina ya debe dejar de lado la regasificación barco a barco, como la que se realiza en Ingeniero White, para pasar a instalaciones terrestres que otorguen mayor seguridad.

Tras señalar que este ha sido el camino elegido por Chile, mencionó que las normas internacionales vigentes establecen también ciertas distancias a los lugares poblados o de actividad económica.

"Esto fue establecido así porque, en el caso de un accidente, la explosión abarcaría un radio de unos 10 kilómetros. Esto está fijado por las normas internacionales, en especial por la Society of International Gas Tanker and Terminal Operators (SIGTTO)”.

Para el caso de ignición de un derrame de GNL en el agua, no pocos especialistas aconsejan estar alejados a una distancia de 9 kilómetros a la redonda de lugares habitados, mientras que para una emergencia con riesgo de explosión del buque metanero, se exige una salida rápida hacia alta mar ya que la onda puede afectar de distinta manera hasta un radio de 40 kilómetros.

Un rápido cálculo de distancias arroja que en nuestra ciudad la planta de Profertil está a solo 400 metros, la de Solvay Indupa a 1000, la de Dow a 1.500 y la refinería de Loma Paraguaya a 4.700 metros, mientras que Ingeniero White se ubica a 1.700 metros y la plaza Rivadavia a 8 kilómetros.
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