martes, 9 de diciembre de 2014

Para que no sea un nuevo tongo

Gijón exige que Suardiaz opere 7 años en Vigo
Vigila que Fomento obligue a mantener la Autopista del Mar Vigo

La tensión entre Asturias y Galicia, o más en concreto de Gijón con Vigo a propósito de la Autopista del Mar, continúa in crescendo con la exigencia desde el Principado de que el Ministerio de Fomento obligue a la naviera Suardiaz a estar al menos siete años operando en Vigo para tener derecho a iniciar la conexión marítima con subvenciones públicas. Según destacaron los responsables políticos asturianos, dicha exigencia fue planteada por el presidente de Puertos del Estado, José Lllorca, quien en unas declaraciones recientes criticó que el anterior Gobierno hubiera permitido que la naviera LDLines pudiera operar en la Autopista del Mar de Gijón cuatro años con ayudas y a continuación abandonar la línea al declarar pérdidas.

Como recogía el diario "El Comercio", "lo lógico es que ahora también Puertos del Estado obligue a garantizar a Suardiaz los siete años, sólo cuatro con ayudas supeditadas a los tráfico que logre, mucho tiempo si se tiene en cuenta que su contrato para el movimiento de los vehículos de PSA desde Bouzas vence dentro de dos años. Lo lógico es que se exija lo mismo ahora a Vigo".

En principio el próximo 19 de enero, Suardiaz, grupo de origen asturiano, prevé ampliar la conexión Vigo-Nantes con la incorporación de un segundo barco, de forma que pasará de dos a tres servicios semanales en cada sentido. No obstante, no está claro que ya vaya a contar con las subvenciones europeas, hasta 30 millones de euros entre España y Francia. En Gijón advierten de que estarán a las declaraciones Puertos del Estado de que cuando empiece a funcionar la Autopista del Mar de Vigo será "con todas las autorizaciones europeas", que de momento sigue sin contar.

En este contexto se incluye la petición formal del Gobierno de Asturias a la ministra de Fomento de que le remita todo el expediente de la Autopista del Mar de Vigo para su revisión. Un gesto que desde Vigo se observa con hostilidad como un intento de paralizar de nuevo la puesta en marcha de la conexión marítima regular para camiones desde Bouzas a Francia.
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