lunes, 10 de noviembre de 2014

Nuevo éxito...

Error de cálculo: intentan postergar la llegada de varios buques con gas
La recesión y las mayores temperaturas en invierno redujeron la demanda; el Gobierno pagará multas

El British Ruby, un barco que transporta gas natural licuado para la empresa británica BP, debía llegar a las costas de Bahía Blanca el 17 de octubre para descargar 130.000 metros cúbicos (m3) de ese insumo mediante un sistema de regasificación, que lo volcaría al sistema de gasoductos argentino para atender la demanda en un contexto de oferta escasa, como ocurre en el país desde hace años. Pero no lo hizo.

La petrolera YPF, que actúa por cuenta y orden de la empresa estatal Enarsa (ésta, a su vez, responde en ese rubro a las órdenes del Ministerio de Planificación, que hace el cálculo anual sobre cuánto gas se necesita), le pidió a la compañía británica que postergara la llegada de ese cargamento hasta 2015.

Lo mismo ocurrió con un embarque que la noruega Statoil debía poner en Bahía Blanca entre el 18 y el 19 del mes pasado, y con el barco LNG Libra, cuyo proveedor es Gas Natural y casi en la misma fecha tenía que amarrar en el puerto de Escobar, donde se encuentra la otra planta regasificadora.

Mientras que el British Trader, cuyo operador también es BP y tenía previsto llegar a Bahía Blanca entre el 4 y el 5 de este mes, se utilizará para abastecer a Methanex, la planta chilena de metanol cuyo funcionamiento quedó seriamente afectado cuando la Argentina comenzó a cortarle el gas a ese país.

El Gobierno intenta postergar la llegada de casi una decena de cargamentos de LNG (la denominación internacional del gas licuado) que debían arribar al país en la última parte del año, toda una rareza en la Argentina kirchnerista. El motivo: un traspié en la planificación de las necesidades energéticas del país en comparación con la manera en que efectivamente se comportó la demanda.

Hay dos razones fundamentales por las que "sobró" gas este año: por un lado, la recesión en la que entró la economía a partir de fines del primer trimestre, que hizo que se utilizaran menos combustibles en las fábricas, y en segundo término, las temperaturas moderadas del invierno y la primavera, algo que bajó la demanda en los hogares.

El error de cálculo es costoso. Cada embarque cuesta a razón de 55 millones de dólares. Si bien el Gobierno no paga los cargamentos hasta que se descarguen, tendrá que hacer frente a una doble multa, ya que deberá afrontar el costo de cambiar la fecha ya pactada y también el tiempo extra que los buques -con un cronograma ajustado- permanezcan de más en alta mar por la decisión argentina.

La importación de LNG es una de las responsables de la falta de dólares. Según datos oficiales, sólo en septiembre Enarsa pagó 206 millones de dólares para importar el combustible. Y en el acumulado de los primeros nueve meses del año ya van US$ 2992 millones. El número es enorme, pero algo inferior a los 3019 millones del mismo período de 2013.

Los proveedores son habitualmente países de ultramar, como Nigeria y Trinidad y Tobago. Es el gas más caro que consume la Argentina. Su costo suele ubicarse por encima de los 11 dólares por millón de BTU (la unidad térmica de medida en la industria), el precio del gas de Bolivia, también más alto que el de los productores locales, cuyos valores máximos están en 7,5 dólares. Pero aunque onerosa, fue la mejor salida que encontró el Gobierno para moderar los efectos de la caída constante en la producción local de gas.

Pese a eso, continúan las fuertes restricciones al abastecimiento de las industrias, en especial en el invierno, cuando la demanda de los hogares es mayor.

Éste es el segundo episodio extraño que ocurre con el negocio del LNG en lo que va del año. Entre fines de septiembre y mediados de octubre pasados, hasta siete embarques estuvieron demorados frente a las costas argentinas a la espera del pago de una garantía para descargar. Se mezclaron varios motivos. Por un lado, el Gobierno demoró los desembolsos por la escasez de dólares. Pero cuando ya había hecho el pago, algunas descargas se demoraron aun más por el mal clima en la zona portuaria.
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