lunes, 16 de junio de 2014

A por su parte del pastel

Exxon y Total se interesan por el petróleo canario de Repsol desde aguas de Marruecos

Repsol no es el único en buscar petróleo alrededor de Canarias. Otros gigantes de la industria han puesto sus ojos en las mismas aguas, aunque desde Marruecos, sólo cinco millas más allá de donde la petrolera española tiene sus permisos. Algunas majors del oil & gas como ExxonMobil o Total han trasladado al reino de Mohamed VI su interés por explorar las posibilidades petrolíferas de ese subsuelo marino. Acuden al renovado interés despertado en el sector por esta región, donde otras petroleras continentales, como la portuguesa Galp, están en fase de iniciar sondeos bajo la expectativa de estar ante la Noruega del Magreb.

La carrera por explorar la zona comprendida entre Marruecos y las Islas Canarias (frente a Lanzarote y Fuerteventura) se remonta cuatro décadas atrás, a principios de los setenta y de los ochenta, cuando el gigante Exxon llevó a cabo las primeras perforaciones con resultados positivos. Entonces, las exigencias técnicas y las características del crudo (muy pesado) dieron al traste con las posibilidades comerciales de esos campos, que ahora vuelven a despertar el interés de la industria petrolera, tanto por los avances en perforación en aguas profundas como por la convicción de que esa región alberga un gran campo de crudo.

En este contexto, Marruecos se ha convertido en uno de los nuevos referentes petrolíferos a explorar, "tanto por la potencialidad de sus recursos naturales como por las atractivas condiciones fiscales", según señalaba en un informe Citi a comienzos de 2013. Este furor contempla también a la actividad offshore, donde petroleras independientes como Genel Energy, Kosmos Energy o Cairn Energy encabezan los sondeos realizados, mientras que majors como Total, Chevron y Galp han ido tomando posiciones sobre la región desde 2011, aunque sus primeros pruebas sobre sus áreas marítimas no han tenido lugar hasta este año.

En una entrevista el pasado mes de mayo, el ministro marroquí de Energía, Minas, Agua y Medio Ambiente, Abdelkader Amara, reconocía que las recientes noticias sobre exploraciones en Marruecos han generado unas expectativas sobre la posibilidad de convertir al país en un gran productor energético, como los vecinos Argelia (gas) y Libia (petróleo). El político marroquí afirma que grandes petroleras como ExxonMobil, Total o Repsol han manifestado su interés por entrar en Marruecos para explorar, entre otros motivos, gracias al nuevo marco legal gracias al cual las compañías de perforación tienen derecho al 75% de los ingresos.

Estas condiciones hacen que desde hace meses petroleras independientes como Cairn Energy o Genel Energy estén realizando prospecciones en busca de hidrocarburos en aguas marroquíes próximas a Canarias, en cuadrículas anexas a las de Repsol. La horquilla de probabilidades que maneja la petrolera española para encontrar crudo en esa zona es del 14%, muy superior al umbral del 8% necesario para iniciar un sondeo. Mientras la estadounidense Chevron aguarda turno, la portuguesa Galp, asociada con Tangiers Petroleum, ha anunciado su intención de iniciar ya las pruebas en sus bloques marítimos de Tarfaya.

El interés de Repsol por buscar petróleo en aguas territoriales canarias es una réplica al desaforado interés existente al otro lado de la frontera imaginaria marítima con Marruecos. Aunque la petrolera española lleva años gestionando sus primeros sondeos, el visto bueno definitivo llegó a finales de mayo, después de que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente resolviera a favor su Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para el proyecto de perforación y sondeos exploratorios. Este medida permitirá a Repsol desplazar un buque a 60 kilómetros de las costas canarias para valorar la existencia de hidrocarburos en la zona.

A pesar de que "no se producirán impactos adversos significativos" siempre que el promotor (Repsol) adopte las medidas correctoras previstas, la oposición al proyecto es frontal por parte de la opinión pública canaria (organizaciones sociales, sindicatos, ecologistas y partidos políticos), con el propio gobierno regional de Paulino Rivero a la cabeza. El movimiento de oposición reclama la celebración de una consulta popular para conocer la auténtica opinión de los canarios respecto al petróleo, al tiempo que pretende que algún organismo internacional con competencias sobre esta materia establezca una moratoria a las prospecciones.
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