viernes, 4 de abril de 2014

El iceberg a bordo

¡Una de chupitos de vodka flotantes!
La naviera NCL es la única con auténticos bares de hielo entre sus dominios en alta mar. Hasta siete cócteles exclusivos puede catar dentro, donde se está a -8 grados. Calma, que prestan abrigo y guantes. El último en apuntarse al invento es el barco Norwegian Getaway, con esculturas heladas inspiradas en Miami.

Un sillón con forma de caimán (helado) a tamaño natural recibe al visitante. También la silueta del mítico paseo de Ocean Drive, rematado a golpe de celebrities, musculitos, palacetes art déco y palmeras, muchas palmeras. Y si alguno tiene la duda sobre cuál es la fuente de inspiración, ahí está el cartel «Welcome to Miami Beach». Igual de congelado que el resto de esculturas tridimensionales que lo acompañan. Y que las sillas, las mesas, la barra, las paredes... Hasta los vasos. Porque falta un dato: estamos en uno de los tres únicos bares de hielo que la naviera Norwegian Cruise Line (NCL) tiene en alta mar. Tampoco hay tantos en todo el mundo... 14.

Éste, en concreto, se ubica en el barco Norwegian Getaway, el último de los retoños de la compañía estadounidense, cuyo diseño rescata los grandes hitos de la ciudad de Miami. Su gemelo, el Breakaway hace lo propio con Nueva York, mientras que el Epic, la tercera nave con bar de hielo, fija su mirada en el Ártico. Los tres coinciden en la temperatura (constante) que se marcan en el interior: -8 grados. Pero calma, que a los clientes-cruceristas (caben 25) se les entrega en la puerta un contundente y plumífero abrigo con capucha (eche un vistazo a la fotografía de la izquierda) y unos guantes. Si no, sería imposible aguantar allí dentro, aunque hay gente para todo... Y, mientras, de fondo, musica chill-out.

Aunque lo mejor para entrar en calor es catar algunos de los siete cócteles exclusivos que ofrece ice bar, inspirados en el estado de Florida. Eso sí, todos llevan vodka. Por algo, el local se llama, en realidad, Svedka/Inniskillin Ice Bar. Lo de Svedka viene del vodka premium sueco del mismo nombre que se destila hasta cinco veces antes de estar a punto. Inniskillin, en cambio, es vino helado hecho con uvas congeladas de la Península del Niágara que se recogen a una temperatura de -10 grados.

Y con ellos dos se hace, por ejemplo, el Blue Caribbean, añadiendo a la receta licor Blue Curaçao y soda. O el Sittin' on the dock of Biscayne Bay, al que se suma lima-limón. Luego estaría el Tropicana, a base de vodka, zumo de limón y triple seco. O el Carmen Miranda, con generosas dosis de licor de melocotón y zumo de naranja. Si le pierde el campari, pida el Key Largo Colada, con vermú dulce y sirope de naranja en la lista de ingredientes.

En el apartado abstemio, los cocteleros de NCL han creado el Sting Ray, elaborado con batido de frambuesa, zumo de piña y de limón, así como el Parrot Island, con zumo de naranja, helado de vainilla y mucha leche. Para probarlos, se necesita una reserva previa. La entrada cuesta 20 dólares (la moneda del crucero) e incluye dos combinados. El gélido bar está abierto de 17.30 a 22.00 horas en la cubierta 8.
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