lunes, 24 de febrero de 2014

A la espectativa

Navantia y la Armada, a la espera de conocer qué barco quiere construir Montoro

Los astilleros españoles Navantia están recuperando vuelo. Esta semana se ha conocido que la Guardia Costera Nacional de EEUU ha mostrado interés por sus buques de Acción Marítima (BAM), de los que la Armada española tiene cuatro, además de dar a conocer que ya ha terminado las primeras cuatro lanchas de 12 encargadas para la Armada australiana y que se enviarán al país en breve.

Asimismo, fuentes de la compañía han explicado que, a pesar de que los contratos están llegando "poco a poco" se ha pasado de presentar 50 ofertas en 2012 a los ministerios de Defensa de países como Australia, India, Brasil o Polonia a 137 en 2013. "De momento, el sector naval está parado pero se espera que muchos de los países que tienen concursos en marcha o a punto de convocarlos tomen una decisión en 2014 ó 2015 y Navantia es una de las mejor posicionadas en varios de ellos", explican, por lo que a pesar de la delicada situación por falta de carga de trabajo que vive la compañía sus responsables esperan que 2014 sea un buen año.

Sin embargo, entre las noticias más llamativas que han afectado esta semana a Navantia destaca la propuesta, inesperada -ni en la propia compañía la conocían- por parte del ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, en el Congreso de los Diputados, de encargar a Navantia, en el plazo de una semana, la construcción de un nuevo buque con cargo a los presupuestos de Industria "mientras se materializan otros acuerdos internacionales".

La noticia ha sido tan inesperada que ha dado pie a todo tipo de rumores tanto por parte de los expertos en temas navales como en Navantia y la propia Armada. En principio, podría ser uno de los tres tipos de buques que ha construido para la Armada la empresa española: o un barco multipropósito, como el Juan Carlos I (LH), aunque es poco probable porque España cubre sus necesidades operativas con uno, la construcción de una sexta fragata F100 -hasta 2017 no se comenzará a construir las F110-, sobre la que la Armada ha dicho no necesitar más unidades o uno de los cuatro Buques de Acción Marítima (BAM) que se llegaron a aprobar construir y cuyo contrato no se materializó y que la Armada reclama -actualmente cuenta con cuatro barcos de este tipo-.

De cualquier forma, fuentes consultadas por Ateneadigital han explicado que este encargo también podría tratarse de un buque que se construyera "contra almacén" por parte de Navantia -o sea sin propietario inicial- con el objetivo de venderlo posteriormente a otro país y, en caso de no encontrar comprador, se lo quedara la Armada española.

De cualquier forma su objetivo sería la exportación. Una decisión que estaría basada en dar carga de trabajo rápido a los astilleros hasta materializarse alguno de los concursos internacionales en los que Navantia está presente y en los que es una de las favoritas como es, por ejemplo, la construcción de Buques de Acción Marítima (BAM) para EE.UU., Australia, Brasil y Nueva Zelanda.

Aunque el acuerdo estaría cerrado con Hacienda, no parece estar decidido el tipo de buque cuando afirmó que "no podría dar más detalles porque tienen que identificar qué embarcación será más operativa". Desconocemos si por operativa se refiere a la operatividad de la Armada española o de cara a su venta en el extranjero. Lo que está claro es que parece ser una medida temporal mientras se consiguen contratos internacionales, ya que la intención última del Ministerio sería mantener la capacidad productiva hasta la llegada de estos.

Según ha publicado La Voz de Galicia, el nuevo buque conllevaría una carga de trabajo entre uno y cinco millones de horas de trabajo lo que supondría, aproximadamente, el empleo de hasta 800 personas durante cuatro años. Según ha explicado Montoro ello conllevará trabajo tanto para los astilleros de Ferrol como los de Cádiz. Además, el ministro también dio por segura la próxima adjudicación a Navantia de un nuevo barco para transporte de gas por parte de Gas Natural y su armador, la compañía noruega Knutsen.
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