jueves, 14 de mayo de 2015

Venden humo


La promesa de la revolución del fracking en Europa es un fiasco

Europa trata de reducir su dependencia del gas ruso, pero es muy probable que la libertad energética anhelada no proceda del fracking. En EEUU la revolución del shale oil y el shale gas ha prosperado y ha contribuido a configurar un nuevo escenario en los precios del petróleo. Sin embargo, la UE es diferente y los inversores empiezan a ser conscientes de que el terreno es poco fértil a este tipo de aventuras, según analiza Bloomberg.

"No es fácil", asegura Marek Madeja, directivo de la empresa británica Cuadrilla Resources. "Los costes de perforar en Europa son mucho, mucho más elevados que en EEUU y hay infinidad de regulaciones a cada paso", añade. Su empresa desembarcó en Polonia en 2009 con la intención de poner en marcha varias plataformas en el país, en un momento en el que Estados Unidos estaba viviendo un auténtico boom en el desarrollo de la fractura hidráulica o fracking, hasta el punto de convertirse en el mayor productor de gas natural del mundo.

Seis años después, la realidad es que Cuadrilla Resources ni siquiera ha logrado perforar su primer pozo en Polonia, y eso incluso aunque se trate del país europeo que se ha mostrado más partidario de esta técnica.

Muchos obstáculos

Y es que la transformación que prometía el fracking se está convirtiendo en un fiasco, al menos en Europa. Según enumera Bloomberg, a las difíciles condiciones geológicas que encarecen los costes se suma la burocracia de las normativas propias de cada país y de las que son comunes al bloque europeo. Además, el movimiento popular oponiéndose a su desarrollo por las posibles consecuencias medioambientales ha contribuido a ahuyentar a los inversores. Gigantes petroleros como Exxon Mobil, Chevron o Shell ya han desistido.

"Está claro que aquí (en la UE) nunca se producirá el gran cambio que ha sucedido en EEUU", destaca Michael Barron, director de la consultora Eurasia Group. Y eso a pesar de que las reservas estimadas en el Viejo Continente no son insignificantes, ya que podrían suponer un 80% de las que existen en EEUU.

Sin embargo, sobre el posible potencial energético prevalecen, por ahora, las prohibiciones sobre la fracturación hidráulica que han aprobado algunos países (Francia, Alemania o Bulgaria) o han impuesto una moratoria hasta que sus efectos sobre el medio ambiente sean más conocidos.

España es un ejemplo de este último caso. Las reservas se estiman elevadas y se han concedido licencias de exploración a empresas que ya trabajan sobre el terreno, pero no se ha otorgado todavía ninguna autorización ambiental. Además, el gas convencional, transportado desde Rusia o desde otros puntos, sigue siendo la opción más barata.

En este contexto, los expertos empiezan a tenerlo tan claro como los inversores. "El fracking como un camino para la independencia es un sueño que simplemente no se va a convertir en realidad", apunta el analista de Bloomberg Intelligence Philipp Chladek. "No diría que el shale gas en Europe está muerto, pero es más difícil de lo que la gente pensaba", añade.
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