miércoles, 6 de agosto de 2014

Otra estocada

Bruselas echa por tierra el plan para reparar buques en Navantia
La Comisión Europea veta el dique flotante prometido por los gobiernos españoles

Bruselas asestó este martes un mazazo esperado al proyecto para reflotar el astillero de Navantia en Ferrol con una línea de reparación de grandes buques gaseros. La Dirección General de la Competencia de la Comisión Europea emitió un informe negativo sobre la construcción en la ría ferrolana de un dique flotante al considerar que ese proyecto conllevaría muy probablemente ayudas estatales, una “financiación privilegiada” que, según Bruselas, vulneraría las normas comunitarias para preservar el libre mercado.

La bandera del dique como gran solución a la falta de contratos de Navantia la han agitado no solo los trabajadores del astillero sino el PP gallego desde la época en que estaba en la oposición. En 2013 la Xunta de Alberto Núñez Feijóo llegó a incluir una partida de cinco millones de euros en sus Presupuestos para contribuir a la financiación del proyecto.

La decisión de Bruselas no constituye ninguna sorpresa. De hecho, la propia dirección de Navantia había anunciado que el proyecto quedaba en suspenso al prever que recibiría el veto de la Comisión Europea. Y así ocurrió este martes, cuando se hizo público el dictamen de la Dirección de la Competencia en respuesta a una consulta planteada por el Gobierno español. “Parece que la construcción del dique flotante no es posible únicamente mediante fondos privados (lo que excluiría automáticamente la presencia de ayuda estatal) y que la financiación pública podría concederse a condiciones no de mercado”, señala la resolución de Bruselas, difundida por Europa Press. La Dirección de la Competencia deja un pequeño resquicio al señalar que España podría buscar una fórmula para que la aportación pública al proyecto no se contabilizase como una ayuda a Navantia y poder salvar así el escollo legal.

La construcción del dique era el clavo al que se agarraban los más de 2.000 trabajadores del astillero público ferrolano para salvar su futuro. Tras quedarse sin carga de trabajo, la factoría había recibido con alivio los contratos para construir un buque hotel de la petrolera mexicana Pemex y una embarcación mediana de la Armada española, los primeros desde 2007. Pero los sindicatos consideran que estos encargos son insuficientes para que el astillero recupere su plena actividad y, con él, la industria auxiliar de la comarca, en la que se han perdido más de 3.500 empleos en los últimos años.

El PP, que había prometido y reclamado en numerosas ocasiones el dique, reaccionó a la mala noticia responsabilizando al vicepresidente de la Comisión Europea y máximo responsable del área de Competencia, el socialista español Joaquín Almunia. El eurodiputado gallego del PSOE José Blanco exigió que el Gobierno español aclare la información sobre el proyecto que remitió a Bruselas, al tiempo que instó al Ejecutivo a invocar ante las autoridades comunitarias “la excepcionalidad de la situación socioeconómica de la comarca de Ferrolterra”. BNG y Alternativa Galega de Esquerda (AGE) lo consideraron una “nueva agresión” de la UE, mientras el coomité de empresa acusó al Gobierno de presentar en Bruselas una propuesta “poco seria”.
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