lunes, 13 de enero de 2014

Pocos me parecen

Tres buques fueron detenidos el año pasado en el puerto por deficiencias
Los inspectores de la Capitanía Marítima detectaron 29 infracciones en los tres barcos retenidos de los cuarenta revisados

Un total de tres buques fueron detenidos a lo largo del pasado año en el puerto de Avilés después de que los inspectores de la Capitanía Marítima detectaran en ellos hasta 29 deficiencias. Buena parte de ellas inhabilitaban a esos mercantes para la navegación.

Las inspecciones se enmarcan en el Memorando de París (MOU) que rige en los países que lo han suscrito para evitar la navegación de los buques llamados 'subestándar', que incumplen unos mínimos de seguridad y calidad para el transporte marítimo. En este caso, los tres buques pudieron retornar a la actividad tras subsanar las deficiencias detectadas en plazos que oscilaron entre los dos y seis días.

El primero de los buques que fue retenido por los inspectores en Avilés el pasado año fue el maltés 'Zafer Bey', de 17 años de antigüedad y en el que se detectaron fallos en sus botes salvavidas y en los sistemas de extinción de incendios. El buque pudo hacerse de nuevo a la mar tras dos días de espera en los que se subsanaron las deficiencias detectadas. Si bien esas dos fueron las que motivaron su retención, los inspectores hallaron un total de once defectos en el barco, aunque la mayoría de carácter leve. Finalmente, pudo salir del puerto de Avilés el 21 de febrero.

Pocas semanas más tarde, en abril, los inspectores subieron a bordo del 'Monte', un carguero abanderado en Antigua y Barbuda con catorce años de antigüedad. En este caso, la revisión permitió hallar diez deficiencias de las que seis invalidaban al buque para hacerse de nuevo a la mar. Una de ellas tenía que ver con los equipos de filtrado de aceite, otra con la falta de limpieza de la sala de máquinas y una tercera con los sistemas de extinción de incendios. Además, fallaron los testigos de alarma de sus máquinas y tampoco se amoldaba a la normativa de seguridad marítima del código ISM. Finalmente, el barco pudo salir de Avilés después de seis días en los que subsanó la mayor parte de las deficiencias, con la excepción de la adaptación del buque al mencionado código, algo que debía cumplir en un plazo de tres meses.

La última detención registrada el pasado año en el puerto de Avilés tuvo lugar en mayo. Entonces, el afectado fue el barco de bandera panameña 'Palovit', construido en 2006, al que se detectaron ocho deficiencias de las que cuatro obligaron a su permanencia en la ciudad por un periodo de tres días. Se trataba de aspectos relacionados con la seguridad de los botes salvavidas y sus accionamientos en caso de emergencia, así como los sistemas de seguridad en materia de incendios.

Los tres buques fueron los únicos en los que los inspectores tuvieron que proceder a ordenar su detención hasta subsanar las deficiencias detectadas en un año en el que se realizaron en Avilés un total de 40 inspecciones. Ese número es ligeramente inferior al que se había registrado en 2012, con 44 inspecciones, y aún más bajo que el de 2011, cuando los inspectores subieron a bordo de 54 buques para verificar su estado.

Sin embargo, pese a la reducción del número de inspecciones, el número de detenciones ha sido similar en los tres últimos años, ya que en 2012 y 2011 hubo cuatro barcos que tuvieron que permanecer amarrados hasta resolver las deficiencias detectadas.

El pasado año, en Gijón, los inspectores realizaron un total de 62 revisiones que dieron como resultado la detención de tres barcos, la misma cifra que se dio en Avilés.

Las inspecciones se realizan de acuerdo con los protocolos del Memorando de París (MOU), al que están adscritos la práctica totalidad de los estados europeos, así como Estados Unidos y Canadá. Esa normativa trata de evitar que en el transporte internacional se utilicen barcos en condiciones de seguridad y navegabilidad precarias. El resultado de ello es que, una vez que la reparación del buque se hace demasiado costosa, los armadores sin escrúpulos los destinan únicamente a fletes en los países menos desarrollados.
Fuente: el comercio
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