lunes, 29 de octubre de 2012

Parece que ya hay un elegido

Repsol ultima la venta de GNL a Gaz de France por 7.000 millones

Repsol trabaja a contrarreloj para vender en las próximas semanas su negocio de gas natural licuado (GNL), una desinversión que le permitiría compensar la pérdida de YPF. Según distintas fuentes, la petrolera española mantiene conversaciones avanzadas con GDF Suez, la cual compite con la china Sinopec y con Total, por un activo por el que Repsol quiere ingresar 3.000 millones y descontar deuda por otros 4.000.

El grupo que preside Antonio Brufau no ha querido hacer ningún comentario sobre esta información al señalar que se trata de una operación confidencial. No obstante, ha reconocido que los directivos de Repsol se están reuniendo con los finalistas del proceso, dirigido por Goldman Sachs. Entre los seleccionados de un grupo inicial de doce oferentes se encuentra GDF Suez, según fuentes financieras próximas a las negociaciones.

Otras fuentes próximas al mayor grupo de gas de Europa confirman que han presentado una propuesta de compra no vinculante que ha pasado el primer corte o short list, como se conoce en el mundo financiero. No obstante, el lanzamiento de una oferta definitiva dependerá del análisis exhaustivo de los tres activos de los que Repsol quiere desprenderse. En esa labor estuvieron la semana pasada reunidos los directivos de GDF Suez con los de Repsol en Madrid. La venta incluye las participaciones en las plantas de regasificación de Trinidad y Tobago (20%), Perú (20%) y Canadá (75%).

En una reciente entrevista en Bloomberg, el consejero delegado de GDF Suez, Gerard Mestrallet, señaló que “es normal mirar holdings como el de Repsol porque tienen activos similares a los que nosotros tenemos”, pero matizó que “no hemos decidido todavía poner una oferta encima de la mesa”. Ese paso lo tendrá que dar en un mes, cuando finaliza el plazo de la due dilligence y los compradores tienen que concretar sus propuestas.

El interés de GDF Suez por los activos de Repsol coincide con un plan de desinversiones de la matriz gala, que quiere desprenderse de negocios no estratégicos por unos 3.000 millones de euros. Entre ellos destacan la venta de su subsidiaria alemana por cerca de 500 millones, sus cuatro parques eólicos en Portugal y la búsqueda de invasores para sus dos plantas de ciclo combinado de España por unos 1.000 millones.

Las mismas fuentes aseguran que los principales competidores del grupo galo con la también francesa Total y Sinopec, un viejo socio de Repsol. El grupo chino ya adquirió en octubre de 2010 el 40% del capital de su filial brasileña por 7.100 millones de euros. En noviembre del pasado año, la multinacional asiática repitió el movimiento al adquirir el 30% de la actividad brasileña de la portuguesa Galp Energy por 3.540 millones.

El dinero chino y el ruso

Las petroleras chinas son las que más liquidez tienen. Prueba de ello son los 15.100 millones de euros que la pública CNOOC pagó por la canadiense Nexen el pasado verano. Esa valoración supuso abonar una prima del 61% sobre el último precio de la compañía en la Bolsa de Nueva York para hacerse con las plataformas petrolíferas y los recursos de Nexen en Nigeria, Canadá, Mar del Norte y Golfo de México.

Un movimiento estratégico por parte de China para abastecer de energía a un país con crecimientos económicos cercanos al 9% y hacerse con la tecnología más puntera en exploración de crudo y gas. Por ese motivo, no se descarta que Sinopec se desmarque a última hora con una oferta incontestable. Por el contrario, según apuntan desde varias entidades financieras, los que ya no están en el proceso son las rusas Novatek y Gazprom.

La venta de GNL es clave para Repsol. Con esta operación obtendría unos ingresos de unos 3.000 millones de euros y se quitaría de encima los 4.000 millones vinculadas a estos activos de Trinidad y Tobago, Perú y Canadá. Esa desinversión ahuyentaría la amenaza de las agencias de calificación y tener que recurrir a la conversión de su emisión de participaciones preferentes. Esta última opción castigaría a sus accionistas, ya que provocaría una dilución del 14%

Por otra parte, Repsol ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) su intención de llevar a cabo una emisión de pagarés de hasta 500 millones de euros. La operación, dirigida a inversores institucionales, está coordinada por Santander, BBVA y Banco Sabadell. 
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