viernes, 10 de octubre de 2014

Con cargos

Tres tripulantes del barco en que se produjo el motín son acusados de piratería
El 'Queen of Melbourne' fue abordado por la Guardia Civil en el puerto de Algeciras

La Guardia Civil puso a disposición judicial a los tres tripulantes del Queen of Melbourne detenidos tras un motín a bordo. Se les acusa de delitos de detención ilegal, coacción, amenazas y piratería. Desde la Benemérita confirmaron que las causas fueron económicas.

Como se recordará, agentes del Servicio Marítimo y de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil abordaron el barco durante la mañana del martes tras la denuncia del capitán.

Según informó la agencia Efe, la actuación se originó el lunes, cuando el Centro Coordinador de Costas y Fronteras de la Guardia Civil de Madrid recibió un correo electrónico del Centro de Operaciones de Seguridad Marítima de Australia, que informaba del posible amotinamiento.

Fuentes del instituto armado indicaron que los tripulantes del buque reclamaban al capitán, bajo amenazas, el 20% de los beneficios del barco y facilidades para introducir ilegalmente en Australia a dos de sus tripulantes.

En la comunicación, se informaba de que el Queen of Melbourne había empezado su travesía en Noruega, en dirección a Australia, que su trayecto transcurriría por Canarias, Cabo de Sur de África, y que tenía una tripulación de ocho miembros, siete paquistaníes y un australiano de origen paquistaní.

Al mismo tiempo, el Centro de Coordinación y Vigilancia de Costas y Fronteras recibió una llamada desde un teléfono satélite del capitán que comunicaba que había sido expulsado del puente y que parte de la tripulación había tomado el mando del buque.

Ante estos hechos, el armador solicitó el apoyo de la Guardia Civil, para que lo dirigiera hasta el puerto de Algeciras, pudiendo allí abordarlo. Tras la actuación de los agentes del Servicio Marítimo, uno de los tripulantes se puso al mando del buque y, siguiendo instrucciones de éstos, puso rumbo al puerto de Algeciras, quedando fondeado el barco. Una vez allí, dos embarcaciones de la Guardia Civil llegaron al punto de fondeo, abordaron el barco y procedieron a identificar a todos sus tripulantes, comprobándose que ninguno de ellos portaba armas. Posteriormente, la tripulación fue trasladada en las embarcaciones de la Benemérita, donde fue puesta a disposición de la autoridad judicial competente, que los ha acusado de piratería. 
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