viernes, 24 de octubre de 2014

Innovación

Agua con la sal justa
Un sistema de desaladoras probado por el MIT permite seleccionar la salinidad del agua tratada y podría usarse en plantas petrolíferas

El auge de las técnicas de fracturación hidráulica o fracking para extraer petróleo y gas es visto como una bendición para satisfacer las necesidades energéticas en muchos países del mundo. Sin embargo, uno de los talones de aquiles de esta técnica es el elevado consumo de agua, así como los millones de litros de agua, mucho más salada que la del mar, que brotan bajo la superficie como subproducto del proceso, después de que el agua inyectada atrape las sales de rocas profundas.

Ahora, investigadores del MIT dicen que han encontrado una solución económica para eliminar la sal de esta agua. El nuevo análisis se publica esta semana en la revista Applied Energy.

El método que proponen para el tratamiento de este agua supersalada que sale de los pozos de petróleo y gas se conoce desde hace décadas, pero nunca había sido considerado un candidato viable para agua de muy alta salinidad. Esta tecnología, llamada electrodiálisis, "ha existido durante al menos 50 años", dice John Lienhard, profesor en el MIT. Sin embargo, "la electrodiálisis ha sido generalmente considerada como ventajosa para el agua de baja salinidad", como el agua salobre o la que se encuentra a poca profundidad, y que posee una décima parte de sal del agua marina.

Reducir la necesidad de agua dulce

El agua producida en los pozos de combustibles fósiles puede tener una salinidad de tres a seis veces mayor que la del agua de mar. Y esta nueva investigación muestra que esta sal se puede quitar con mucha eficacia a través de una sucesión de etapas de electrodiálisis.

La idea en sí no sería purificar el agua lo suficiente como para hacerla potable, más bien, limpiarla lo suficiente como para permitir su reutilización como parte del fluido de fracking inyectado en los pozos, reduciendo significativamente la necesidad de agua de otras fuentes. Lienhard explica que, al tratar de purificar el agua, la electrodiálisis se vuelve cada vez menos eficiente cuando el agua es menos salina, ya que este proceso requiere del flujo de corriente eléctrica que la sal permite. El agua salada conduce muy bien la electricidad, pero el agua pura no.

Ronan McGovern, autor principal del artículo del MIT, dice que otra de las ventajas del sistema propuesto es la flexibilidad "en la cantidad de sal que extraemos. Podemos sacar agua de cualquier nivel de salinidad". Sin embargo, no está claro todavía cuál es la salinidad óptima para los fluidos de fractura hidráulica. "La gran pregunta en este momento es a qué nivel de salinidad debe reutilizarse el agua", dice McGovern, "nosotros ofrecemos una manera de ser capaces de controlar la concentración".

Si el sistema funciona tan bien como sugiere este estudio, no sólo podría proporcionar un ahorro significativo en la cantidad de agua dulce que necesita ser sustraída de otros usos como la agricultura o el agua potable, sino que también reduciría significativamente el volumen de agua contaminada que tendrían que ser tratada en estas instalaciones de de perforación.

"Si se puede cerrar el ciclo", dice Lienhard, "podemos reducir o eliminar la necesidad de agua dulce". Esto podría ser especialmente importante en zonas productoras de petróleo como Texas, que ya está experimentando escasez de agua, o como Arabia Saudí, donde el agua es un bien más preciado aún. 
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