lunes, 6 de octubre de 2014

Humo, y cada vez más

Los contratos menguantes de Pemex exasperan al sector naval
Las expectativas generadas por los buques hotel se desinflan poco a poco

La ría de Ferrol convive con el incendio permanente del sector naval. Cada semana se reactiva algún foco con muchos frentes y pocas realidades contrastadas. El grado de indignación de los 2.300 trabajadores de los dos astilleros gallegos de Navantia contra la “inepta” dirección del grupo y las promesas menguantes de los gobernantes está tocando techo y se traduce en un apretado calendario de movilizaciones concentradas en octubre.

Los dos floteles de Pemex, el contrato que el PP gallego se esforzó en publicitar desde la Xunta como el gran salvoconducto naval personalizado en la figura del presidente-intermediario, Alberto Núñez Feijóo, se desinfla. “Por desgracia”, apuntan los sindicatos, el contrato del buque hotel no genera ni la actividad ni el empleo que presumía el Ejecutivo autónomo como palanca para relanzar a centenares de empresas auxiliares que orbitan en torno a las dos factorías públicas de Ferrol y las privadas de Vigo, con Barreras, en manos de la petrolera mexicana, al frente.

El último golpe a los dos astilleros ferrolanos, con más trabajadores que trabajo, ha sido la decisión de la compañía pública de derivar a Cádiz la construcción de ocho de los 86 bloques del flotel, el único buque nuevo firmado desde 2007. Lo que para la empresa es una parte “insignificante” de la producción (2,3%) supone para los trabajadores el “síntoma” de los planes de futuro para los centros gallegos. Lo interpretan como un “guiño político” hacia el sur para disfrazar el retraso en la consecución de un gasero prometido a Cádiz. Al mismo tiempo, sostiene el comité de empresa, es una suerte de castigo a Ferrol y Fene por no rubricar el convenio colectivo con el ánimo de “desprestigiar", dicen, a la sección gallega del grupo. Las tensiones territoriales se han trasladado al PP, con el cruce de reproches entre los dirigentes gallegos y la cúpula de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), designada por los populares. Ni Feijóo ni el alcalde de Ferrol, José Manuel Rey, disimulan su enfado, pero Navantia no da marcha atrás al tiempo que cierra la puerta a financiar un dique flotante para reparaciones. “El PP gallego dispara contra Navantia y la SEPI, pero no contra el Gobierno, aunque es lo mismo”, critica un portavoz del comité ferrolano. “Si los bloques se van al sur es porque se permite políticamente”. Los sindicatos están convencidos de que el retraso en la obra que Navantia argumenta para justificar el traslado fue “deliberado” y fruto de la mala planificación.

El plan de construcción de los dos floteles para México es similar en las rías de Vigo y Ferrol con idéntica fecha de entrega: 16 de julio del 2016. El astillero vigués realizó un primer corte de chapa simbólico para la galería y con desfiles de autoridades el 18 de febrero, pero no empezó a trabajar con el acero hasta mayo. Aunque Barreras tiene menos capacidad, le saca ventaja a Navantia y ha puesto los primeros bloques en la grada. En la obra, calcula Ramón Sarmiento, responsable comarcal de Industria de CC OO en Vigo, interviene la plantilla directa, unos 110 obreros, y otros 350 de una decena de auxiliares.

La primera chapa de acero del flotel ferrolano se cortó el 22 de mayo. El empleo inducido en la ría, en esta primera fase de la obra, es todavía menor del previsto: un centenar de puestos indirectos que se reparten dos subcontratas, más los 70 operarios del taller de elaborados de Navantia, que tienen asignados 18 de los 86 bloques. Los otros 68 se adjudicaron en varios paquetes que volvieron a recaer en las mismas firmas. Una cifra que todavía está lejos del medio millar de empleos por ría que vaticinó el presidente gallego, y del todo insuficiente para regenerar los destruidos en el último lustro: 4.200 en Ferrolterra y 7.000 en Vigo, según cálculos sindicales.

Ahora mismo, solo tres astilleros de Vigo tienen carga: Barreras, con el flotel; Freire, con un buque para Noruega, y un remolcador en Armón. Vulcano y Metalships, están “a cero” en obra nueva aunque el segundo va tirando con las reparaciones, explica Ramón Sarmiento de CC OO, quien calcula que hay un millar de personas trabajando en nuevas construcciones en Vigo y varios centenares más en tareas de taller naval. “El sector remontó en 2013 con un año espectacular en contratos, pero nosotros no entramos en esa ola”, se queja Sarmiento, quien apunta a la escasez de crédito como una de las causas.

En Ferrol, la única buena noticia la ha dado Iberdrola, que encargará a Navantia la construcción de 29 estructuras metálicas para enjaular los molinos eólicos de un parque marino en Alemania. Una portavoz de la eléctrica confirma que Navantia “es la única compañía preseleccionada”, aunque la obra está a expensas del visto bueno de las autoridades germanas. Sería el primer contrato de obra civil para Navantia después de que expire, el último día del año, el veto europeo que ha durado tres décadas. Pero otra de las promesas del Gobierno y del PP en vísperas de las elecciones europeas, la construcción de un Buque de Acción Marítima para la Armada, no aparece en los Presupuestos del Estado para 2015.
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