viernes, 3 de octubre de 2014

Club selecto pero no muy seguro

Bolivia entra este año en el club de los países con energía nuclear

Bolivia se incorporará este año al club de las naciones con desarrollo atómico tras el anuncio del presidente de este país, Evo Morales, de que antes de que acabe 2014 se pondrá en marcha un programa civil de energía nuclear que contará con plantas en el oeste boliviano.

El mandatario concretó así unos planes que su Gobierno ya había adelantado en varias ocasiones y tiene lugar una semana después de que la Corporación Minera Boliviana desvelara el hallazgo de un yacimiento de uranio en la región oriental de Santa Cruz.

Los posibles socios del país andino para poner en marcha este programa nuclear son Rusia, Irán, Francia y Argentina.

"El país que tiene el control energético es el país liberado, es el país independiente. La mejor forma de liberarnos también es teniendo una energía nuclear con fines pacíficos", aseveró Morales este jueves durante la firma de un contrato con una empresa española para la construcción de una planta hidroeléctrica.

La hoja de ruta del plan nuclear boliviano prevé la construcción de plantas en departamento occidental de La Paz y una inversión que superará los 2.000 millones de dólares hasta el año 2025.

En esa región andina se instalarán un acelerador de partículas de tipo ciclotrón PET/CT, un reactor nuclear de investigación y otro de potencia para generación de energía.

Morales, que insistió en que el desarrollo de la energía nuclear en su país tiene "fines pacíficos", detalló que algunos de los usos serán la investigación y tratamiento del cáncer y la mejora de la conservación de alimentos, además de aplicaciones en el campo agrario como la mejora de semillas, suelos y el control de plagas.

Además, el mandatario defendió una vez más "el derecho" de su país a contar con un programa nuclear, como ya ha hecho reiteradamente desde principios de este año.

También subrayó la importancia de mantener este proyecto como una política de Estado, gane quien gane los comicios presidenciales del próximo 12 de octubre, en los que Morales aventaja en 46 puntos a su contendiente más cercano, según las últimas encuestas.

"Después de las elecciones, venga quien venga como gobierno, el tema energético (...) debe ser una política de Estado para que Bolivia sea centro energético de Sudamérica y de energía nuclear con fines pacíficos", aseveró.

Morales comenzó en enero pasado su noveno año de gobierno asegurando que este asunto se había convertido en "una prioridad estratégica" para su país, porque Bolivia quiere "aportar a la vida y la humanidad del mundo", según dijo entonces.

En los meses siguientes, el Gobierno ha ido concretando detalles y también ha mencionado a sus potenciales aliados en el desarrollo nuclear.

Así, en julio pasado el Ejecutivo anunció que el presidente ruso, Vladimir Putin, había ofrecido a Bolivia el respaldo de su país, mediante transferencia tecnológica, para la puesta en marcha del plan atómico.

La oferta tuvo lugar durante un encuentro bilateral entre Putin y Evo Morales durante la cumbre del bloque de los BRICS en Brasil.

Antes de este acercamiento, Bolivia también solicitó ayuda a Francia y Argentina, según informaron autoridades gubernamentales, y en el año 2010 los gobiernos boliviano e iraní firmaron un memorando bilateral que incluía el interés de ambos países de cooperar en este ámbito.

El ministro argentino de Planificación, Julio de Vido, aseguró durante una visita a La Paz el año pasado que su país colaborará con Bolivia para que "pueda arrancar su plan nuclear, sin tener que pasar por todas las vicisitudes que pasó Argentina en los últimos sesenta años".

Los planes anunciados este jueves por Morales se conocen una semana después de que la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) desvelara el hallazgo, durante una prospección, de uranio en la región oriental de Santa Cruz, aunque de momento no se conocen las dimensiones del yacimiento.

El presidente de la Comibol, Marcelino Quispe, dijo que la entidad inició acercamientos con Rusia y Francia para captar inversiones y concretar el proceso de exploración del yacimiento, lo cual tendría un costo estimado de entre 15 y 20 millones de dólares. 
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